Un hábito aparentemente simple - beber agua correctamente - puede contribuir de manera importante a estabilizar los niveles de presión arterial.
Según el Dr. Robert Eckel, cardiólogo del campus médico Anschutz de la Universidad de Colorado: "La deshidratación leve también puede hacer que los vasos sanguíneos se contraigan, aumentando la resistencia periférica y, por lo tanto, elevando la presión arterial por encima de lo normal". Cuando el cuerpo está deshidratado, el corazón tiene que trabajar más para mantener el flujo sanguíneo, especialmente en personas de mediana y avanzada edad.
Un informe de la American Heart Association también enfatiza: mantenerse hidratado ayuda a apoyar la circulación sanguínea y reducir la presión sobre el sistema cardiovascular. Sin embargo, "estar hidratado" no significa beber demasiado al mismo tiempo.
Los expertos recomiendan dividir la cantidad de agua durante el día, priorizando el agua filtrada, limitando las bebidas con alto contenido de azúcar o cafeína. Beber un vaso de agua por la mañana después de despertarse ayuda a activar la circulación. Durante el día, se deben complementar regularmente 150-250 ml cada vez, especialmente cuando hace calor o después de hacer ejercicio.
Para las personas con presión arterial alta, combinar beber agua correctamente con una dieta baja en sal y ejercicio ligero puede ayudar a controlar los índices de manera más estable. Sin embargo, los expertos señalan que beber agua es solo parte de un estilo de vida saludable y no sustituye al tratamiento médico cuando se ha diagnosticado presión arterial alta.