Sin embargo, los expertos advierten que el uso regular de ajo debe ser correcto para evitar efectos adversos.
Según la OMS, el ajo puede ayudar a reducir el colesterol, apoyar la presión arterial y fortalecer la inmunidad. Del mismo modo, añadir ajo a la dieta puede aportar beneficios cardiovasculares si se usa a un nivel razonable.
Sin embargo, comer demasiado ajo crudo puede causar irritación estomacal, hinchazón o acidez estomacal. Especialmente, para las personas con enfermedades digestivas o que están tomando anticoagulantes, el consumo de ajo debe ser cauteloso porque puede aumentar el riesgo de sangrado.
Los expertos recomiendan comer de 1 a 2 dientes de ajo al día. El ajo debe machacarse, dejarse durante unos 10 a 15 minutos antes de cocinar para activar la alicina, un ingrediente activo que aporta muchos beneficios para la salud. Además, se debe priorizar el ajo maduro en lugar del ajo crudo si el estómago es sensible.
Otra nota es que no se debe comer ajo con el estómago vacío, ya que puede irritar la mucosa gástrica. Las personas con antecedentes de enfermedad hepática o estomacal o preparándose para una cirugía deben consultar a un médico antes de usar ajo con regularidad.
El ajo aporta muchos beneficios, pero no es necesario comerlo tanto como sea posible. Un uso razonable, en la dosis correcta y adecuado a la condición física ayudará a maximizar el valor de esta especia familiar.