
Según la información publicada en Sciencealert, una nueva recopilación de investigación publicada muestra que el tiempo de transporte de alimentos en el intestino está estrechamente relacionado con el microbioma intestinal, un factor importante para la salud general.
El equipo de investigación dirigido por Nicola Procházková y Henrik Roager de la Universidad de Copenhague analizó datos de miles de personas, incluidas personas sanas y pacientes con trastornos digestivos.
Los resultados muestran que las personas con tiempos de digestión rápidos y lentos tienen un microbioma intestinal claramente diferente. Este tiempo afecta la forma en que las bacterias fermentan los alimentos, crea metabolitos y afecta el medio ambiente en el intestino.
En particular, el tiempo de transporte lento, a menudo relacionado con el estreñimiento, puede aumentar el riesgo de inflamación, trastornos metabólicos e incluso estar relacionado con la enfermedad de Parkinson.
Por el contrario, un tiempo de transporte demasiado rápido tampoco es ideal, ya que puede reducir la diversidad del microbioma. Ambos estados extremos crean condiciones para que algunos grupos de bacterias dominen, desequilibrando el microbioma.
Los científicos creen que cuanto más tiempo permanezca la comida en el intestino, más tiempo tendrán las bacterias para fermentar, lo que afectará la acidez y otros procesos biológicos en el cuerpo. Esto demuestra que hábitos como saltarse los baños pueden prolongar el tiempo de permanencia de los desechos en el intestino, afectando así al microbiota y a la salud digestiva.
Una herramienta común para evaluar este tiempo es la Thang phân Bristol, que ayuda a estimar la velocidad de digestión basándose en la forma y la densidad de las heces.
La investigación también muestra que agregar el factor "tiempo de digestión" al análisis puede ayudar a predecir el microbioma con mayor precisión que simplemente basándose en la dieta. Esto puede explicar por qué con la misma dieta o probióticos, cada persona tiene reacciones diferentes.
Los expertos creen que comprender claramente el "ritmo circadiano intestinal" de cada individuo puede ayudar a personalizar la dieta y los métodos de tratamiento, abriendo un nuevo enfoque en el cuidado de la salud digestiva.