Según los expertos, este es un proceso silencioso, que no causa dolor abdominal ni diarrea evidente, pero puede afectar el metabolismo, la inmunidad y aumentar el riesgo de enfermedades crónicas si no se detecta a tiempo.
Según el Dr. Duong Thieu Ky, Jefe del Departamento de Gastroenterología del Hospital General de la Universidad de Medicina de Ninh Ha, la mayoría de los casos de envejecimiento intestinal no tienen síntomas típicos, sino que se relacionan principalmente con los hábitos de vida.
El consumo regular de alimentos procesados, ricos en azúcar y grasa, puede reducir la actividad de las bacterias beneficiosas, creando condiciones para el desarrollo de bacterias dañinas. Además, sentarse durante mucho tiempo y hacer poco ejercicio ralentiza el movimiento intestinal, mientras que quedarse despierto hasta tarde y el estrés prolongado perturban el microbiota intestinal.
Los expertos también señalan que el uso indiscriminado de probióticos o productos de apoyo laxante durante un largo período de tiempo puede desequilibrar el sistema bacteriano natural del intestino en lugar de traer beneficios como muchos creen erróneamente.
Signos que se ignoran fácilmente
A diferencia de las enfermedades digestivas comunes, el envejecimiento intestinal a menudo se manifiesta con síntomas sistémicos como mal aliento prolongado, falta de sueño, hinchazón, aumento de peso, piel áspera o acné recurrente.
Los pacientes pueden volverse más sensibles emocionalmente, propensos a la ansiedad, tener una resistencia reducida y sentirse a menudo cansados incluso sin trabajar demasiado. Todas estas son señales de que el microbioma intestinal puede estar desequilibrado.
El Dr. Ho Thanh Quyen, Jefe del Departamento de Gastroenterología del Hospital Popular de la Región Autónoma de Ninh Ha, dijo que lo importante en el cuidado intestinal es mantener un microbioma local saludable, en lugar de depender de la suplementación de probióticos.
Según los expertos, el cuerpo tiene un mecanismo para autoregular el sistema de bacterias intestinales. Si se abusa de un tipo de probiótico durante un largo período de tiempo, este equilibrio puede romperse, incluso reduciendo la capacidad de autoregulación del intestino.
Para proteger la salud digestiva, los expertos recomiendan mantener una dieta diversa, rica en fibra, dormir lo suficiente, hacer ejercicio regularmente y controlar el estrés.
Los médicos dicen que si los síntomas incómodos en el tracto digestivo duran más de dos semanas o aparecen signos como estreñimiento, diarrea, hinchazón recurrente; heces con sangre, heces negras o con mucosidad; cambios repentinos en los hábitos de defecación; pérdida de peso de causa desconocida; dolor abdominal intenso o sensación de masa dura en el abdomen, los pacientes deben acudir a un centro médico para ser examinados y examinados tempranamente para detectar enfermedades intestinales.