Una dieta equilibrada juega un papel importante en el desarrollo de los niños pequeños. Entre ellos, la proteína es un nutriente esencial que ayuda a desarrollar músculos, huesos y fortalecer la resistencia. Sin embargo, muchos niños hoy en día todavía no reciben suficiente proteína en su dieta diaria.
Según los expertos en nutrición, las proteínas participan en el proceso de formación, regeneración celular y transporte de nutrientes en el cuerpo. La deficiencia de proteínas puede afectar la salud física, los niveles de energía y la capacidad de recuperación de los niños cuando están enfermos o lesionados.
Además de su papel en el desarrollo muscular, la proteína también ayuda a los niños a mantener la energía para las actividades de estudio y juegos diarios. Este es también un nutriente que apoya la recuperación de lesiones, promueve el proceso de curación de heridas y contribuye a optimizar el desarrollo físico en la etapa de crecimiento.
Las necesidades de proteína en los niños varían según la edad. Los niños de 1 a 3 años necesitan alrededor de 13 gramos de proteína al día. Los niños de 4 a 8 años necesitan alrededor de 19-20 gramos, mientras que los niños de 9 a 13 años necesitan alrededor de 35 gramos de proteína al día. Dependiendo del nivel de ejercicio y la condición física, esta necesidad puede variar.
Para ayudar a los niños a complementar suficiente proteína, los padres pueden elegir muchos tipos de alimentos familiares y fáciles de procesar.
El yogur es una fuente de proteínas adecuada para niños de muchas edades. Además de las proteínas, este alimento también contiene bacterias beneficiosas que son buenas para el sistema digestivo. Si a los niños no les gusta el yogur natural, los padres pueden combinarlo con fruta molida, cereales o nueces para aumentar el sabor y el valor nutricional.
Tofu: El tofu hecho de leche de soja es una rica fuente de proteína vegetal para los niños. Con un sabor ligero, este alimento se puede procesar en muchos platos familiares como tofu en salsa o tofu al vapor, lo que ayuda a los niños a comer más fácilmente y a complementar la proteína necesaria en las comidas diarias.
Huevos y carne de pollo: Los huevos y la carne de pollo son alimentos ricos en proteínas familiares, fáciles de procesar y adecuados para el gusto de muchos niños pequeños. Dependiendo de la edad y las instrucciones del médico, los niños pueden comer de uno a dos huevos al día. Los huevos cocidos, los huevos revueltos o la ensalada de huevos combinada con verduras son opciones nutritivas.
Los tipos de pescado como el salmón, la caballa o la bacalao no solo son ricos en proteínas, sino que también contienen muchos ácidos grasos omega-3 que son buenos para el cerebro y el sistema cardiovascular. Los padres deben priorizar los platos al vapor, a la parrilla o en sopa para que los niños coman más fácilmente y absorban mejor.
Mantequilla de maní: La mantequilla de maní también es una fuente de proteína bastante buena para los niños. Sin embargo, este alimento contiene mucha grasa, por lo que solo debe usarse en cantidades moderadas. Los padres pueden untar una pequeña cantidad en pan o combinarla con fruta para crear un refrigerio para los niños.
Los expertos recomiendan que los padres diversifiquen las fuentes de proteínas en sus comidas diarias para que los niños reciban suficientes nutrientes necesarios. Al mismo tiempo, crear hábitos alimenticios saludables desde una edad temprana también ayuda a los niños a desarrollarse de manera más integral en términos de físico y salud a largo plazo.