Aunque el azúcar no contiene purinas, el último producto metabólico del azúcar en el cuerpo es el ácido úrico, lo que puede aumentar la producción de ácido úrico. Además, consumir demasiada fructosa puede provocar la acumulación de grasa, lo que afecta el proceso de excreción de ácido úrico.
Por lo tanto, se recomienda a los pacientes con hiperuricemia y gota que limiten el uso de bebidas azucaradas como té de burbujas, cola y jugos de frutas. Las personas con gota también deben limitar algunos tipos de frutas con alto contenido de azúcar como sandía, lichi, longan, durian, jaca, dátiles rojos, mangostán y mango.
El tratamiento de la gota con medicamentos consta principalmente de dos grupos. El primero es el uso de analgésicos en la etapa aguda para reducir o controlar rápidamente el dolor. El segundo es el uso de medicamentos hipouréticos durante un período prolongado, combinado con el ajuste del estilo de vida hasta que el nivel de ácido úrico alcance el nivel objetivo.

Sin embargo, ser diagnosticado con hiperuricemia no significa necesariamente tener gota. La hiperuricemia es un factor importante que puede provocar gota, pero solo cuando esta afección progresa a artritis o a la formación de tofos se llama gota.
De hecho, muchas personas con hiperuricemia nunca se desarrollan en artritis y gota a lo largo de la vida. Sin embargo, incluso cuando se encuentra en la etapa de hiperuricemia sin síntomas, cambiar los hábitos poco saludables sigue siendo muy importante. Los pacientes deben evitar comer en exceso, limitar el tabaquismo, beber alcohol en exceso y controlar el peso, ya que estos factores pueden aumentar el riesgo de desarrollar gota.
Controlar el ácido úrico no solo se basa en la abstinencia de algunos alimentos, sino que requiere una combinación de muchos factores como la dieta, el ejercicio, el control de peso, la restricción del alcohol y el uso de medicamentos cuando se indica. Las personas con ácido úrico alto deben controlarse periódicamente para evaluar los desarrollos y el riesgo de que aparezcan complicaciones relacionadas.
En particular, no debe interrumpir arbitrariamente los medicamentos hipouréticos cuando los síntomas del dolor articular hayan disminuido. El tratamiento debe evaluarse por el médico en función de la concentración de ácido úrico, el número de episodios de gota, el estado de las articulaciones y las afecciones asociadas. El objetivo es mantener el ácido úrico en un nivel adecuado durante un largo período de tiempo, limitando así la formación de cristales de urato y reduciendo el riesgo de recurrencia de los ataques de gota.
Además, las personas con riesgo de aumento de ácido úrico deben mantenerse hidratadas, comer con moderación y hacer ejercicio regularmente. Cuando aparezcan síntomas como articulaciones repentinamente hinchadas, calientes, rojas, dolor intenso, especialmente en el dedo gordo del pie, es necesario acudir al médico para determinar la causa y recibir el tratamiento adecuado, en lugar de automedicarse con analgésicos o medicamentos hipoácidos.