Según el Dr. Eric Zielinski, autor de The Longevity Code y experto en salud en Estados Unidos, lo primero que debes hacer al despertar no es revisar tu correo electrónico o tomar café, sino hidratar tu cuerpo con un vaso de agua tibia. Dijo: "Después de 6-8 horas de sueño, el cuerpo está en un estado de deshidratación leve. Usar agua tibia por la mañana ayuda a activar el sistema digestivo, apoya la circulación sanguínea y despierta los órganos internos". Este es el primer paso para recargar combustible para un nuevo día y se cree que está estrechamente relacionado con la esperanza de vida.
Un estudio de la Escuela de Salud Pública de Harvard T.H. Chan también enfatiza el papel de mantener el equilibrio hídrico en el cuerpo para apoyar el metabolismo, controlar el peso y reducir el riesgo de enfermedades crónicas como enfermedades cardiovasculares o diabetes. Complementar con agua temprano después de despertarse crea condiciones para que las reacciones enzimáticas se produzcan de manera más efectiva, al tiempo que ayuda al cuerpo a eliminar las toxinas acumuladas durante la noche.
Los expertos recomiendan beber entre 300 y 500 ml de agua tibia, posiblemente con unas rodajas de limón para aumentar la vitamina C. Este no es solo un remedio espiritual para despertar, sino también el primer paso significativo hacia un cuerpo sano y longevo.