Delgado pero aún resistente a la insulina
La creencia de que "solo hacer ejercicio es suficiente para no preocuparse por la diabetes" está haciendo que muchas personas sean subjetivas. De hecho, el ejercicio ayuda a mejorar la sensibilidad a la insulina, pero no puede compensar completamente otros factores de riesgo como la genética, la alta grasa visceral, el estrés crónico, la falta de sueño y la dieta rica en carbohidratos refinados.
La Dra. Hetashvi Gondaliya, endocrinista del Hospital Rukmani Birla en Jaipur, India, dijo que cada vez se registran más casos llamados "obesidad metabólica pero peso normal". Esta es una condición en la que las personas con un índice de masa corporal dentro de los límites normales acumulan grasa visceral alrededor del hígado, el páncreas y los intestinos. Esta grasa oculta promueve la resistencia a la insulina silenciosamente durante muchos años antes de que el azúcar en sangre aumente significativamente.
Según datos publicados en Frontiers in Public Health, en la India, la diabetes tiende a aparecer a una edad más temprana y a un índice de masa corporal más bajo que en muchos otros países, debido a la alta proporción de grasa corporal y los antecedentes familiares comunes. En 2019, este país registró más de 77 millones de personas enfermas y pronostica que podría superar los 134 millones en 2045.
El profesor Roy Taylor, experto en metabolismo de la Universidad de Newcastle, comentó: "La grasa acumulada en el hígado y el páncreas puede deteriorar la función de las células productoras de insulina incluso cuando el peso no es demasiado alto". Según él, la evaluación del riesgo de diabetes debe basarse en la composición corporal, la circunferencia de la cintura, la grasa en la sangre y el índice glucémico, en lugar de solo mirar el peso.
Enfermedad silenciosa y el precio de la detección tardía
Otra causa por la que la diabetes tipo 2 a menudo se diagnostica tardíamente es que los síntomas iniciales son bastante tenues. La fatiga leve, la sed excesiva o la micción frecuente son fácilmente ignoradas, especialmente en jóvenes y ocupados. Cuando aparecen complicaciones neurológicas, renales, retinianas o cardiovasculares, la enfermedad puede haber progresado durante muchos años.
El estilo de vida urbano aumenta aún más el riesgo. El tiempo de trabajo prolongado, el sueño insuficiente, el alto estrés y el hábito de consumir alimentos procesados pueden perder los beneficios del ejercicio. El aumento prolongado de los niveles de hormonas del estrés contribuye a reducir la eficiencia del uso de insulina por parte del cuerpo.
Las personas con antecedentes familiares de diabetes, que hayan tenido diabetes gestacional, obesidad abdominal o que trabajen con poca actividad física deben someterse a controles periódicos. El ejercicio sigue siendo fundamental, pero debe combinarse con una dieta equilibrada rica en fibra y proteínas magras, dormir lo suficiente, controlar el estrés y hacerse análisis de sangre anuales. Una prevención eficaz requiere un enfoque integral del metabolismo, en lugar de depender solo del gimnasio.