El asma es una enfermedad respiratoria crónica que hace que las vías respiratorias sean más sensibles a factores como el polvo, el polen, el aire frío o el estrés mental. Cuando se exponen a factores irritantes, el cuerpo puede reaccionar con broncoespasmo, inflamación de la mucosa de las vías respiratorias y aumento de la secreción de mucosidad, lo que provoca dificultad para respirar, sibilancias o opresión en el pecho.
Según el Sr. Himalayan Siddhaa Akshar, fundador de Akshar Yoga Kendraa (India), el asma refleja la sensibilidad del sistema respiratorio ante los factores ambientales, así como el estado de tensión dentro del cuerpo. Con el tiempo, pequeños cambios en el entorno también pueden afectar significativamente el ritmo respiratorio del paciente.
En el tratamiento del asma, la medicina moderna se centra en controlar los síntomas y mantener la estabilidad del sistema respiratorio. Los broncodilatadores se utilizan a menudo para relajar los músculos de las vías respiratorias, mientras que los antiinflamatorios ayudan a reducir la hinchazón y limitar los ataques de asma agudos.
Además del tratamiento médico, el yoga se considera un método de apoyo que puede ayudar a mejorar la adaptabilidad y el equilibrio del cuerpo. En lugar de centrarse solo en los síntomas respiratorios, el yoga tiene como objetivo aumentar la conciencia sobre la respiración, mejorar la capacidad de usar los pulmones y al mismo tiempo ayudar al cuerpo a relajarse y estabilizarse.
En yoga, la respiración se considera un puente entre el cuerpo y la mente. Cuando la respiración se vuelve lenta, uniforme y controlada, el cuerpo tiende a alcanzar un mejor estado de relajación y equilibrio.
Algunos ejercicios de pranayama (técnica de regulación de la respiración en yoga) pueden ayudar a los practicantes a mejorar el control de la respiración, apoyar el aumento de la capacidad pulmonar y mejorar el ritmo respiratorio con el tiempo. El ejercicio lento y con la técnica correcta también ayuda a reducir el estrés y aumentar la relajación.
Además, las posturas suaves de yoga que ayudan a expandir el pecho y mejorar la postura corporal también crean más espacio para que los pulmones funcionen de manera más efectiva. También se dice que los ejercicios de relajación o la meditación pueden ayudar a reducir el estrés, un factor que empeora los síntomas del asma.
Sin embargo, los pacientes deben entender que el yoga no es un método para curar el asma. Abandonar voluntariamente los medicamentos o confiar únicamente en los ejercicios de yoga puede dificultar el control de la enfermedad y aumentar el riesgo de ataques de asma agudos.
Los expertos recomiendan que las personas con asma mantengan el tratamiento según las instrucciones de su médico, y al mismo tiempo combinen un estilo de vida saludable como ejercicio adecuado, evitar el contacto con sustancias alérgicas y mantener un espíritu estable.
Cuando se practica correctamente y de acuerdo con la condición física, el yoga puede convertirse en un método de apoyo para ayudar a las personas con asma a mejorar la calidad de vida, aumentar la capacidad respiratoria y mantener un mejor estado de relajación.