Durante décadas, los programas de cooperación médica de Cuba se han convertido en un pilar para apoyar los sistemas de atención médica en muchos países en desarrollo. Sin embargo, esta red se está reduciendo rápidamente a medida que una serie de países de la región del Caribe y América Latina rescienden sus contratos con La Habana bajo la presión de Estados Unidos, según The Guardian.
El ministro de Relaciones Exteriores cubano, Bruno Rodríguez, dijo recientemente que muchos países han tenido que cancelar acuerdos médicos de larga data bajo presión política y diplomática. Los programas que han existido durante décadas están siendo interrumpidos, lo que lleva a la retirada del equipo de médicos cubanos de los hospitales y la comunidad local.
En muchos países como Guatemala, Honduras o Jamaica, los programas de salud pública dependen significativamente de la mano de obra de Cuba. Estos son lugares donde los médicos cubanos suelen trabajar en zonas remotas y aisladas, donde el sistema de salud local es limitado.
La escasez de personal médico puede interrumpir los servicios básicos como el examen y tratamiento médico, la atención posparto o el diagnóstico de enfermedades. Se prevé que las comunidades vulnerables, especialmente los pobres y los indígenas, se vean más claramente afectadas.
Durante muchos años, Cuba ha desplegado "ejércitos blancos" en docenas de países, brindando apoyo médico y generando ingresos en divisas. Más de 50.000 trabajadores de la salud cubanos han trabajado en el extranjero, contribuyendo significativamente a la economía en un contexto en el que el país está sujeto a un embargo prolongado.
Este modelo también es controvertido. Estados Unidos argumenta que la retención por parte del gobierno cubano de una parte de los ingresos de los médicos no es apropiada, mientras que La Habana enfatiza que los médicos reciben capacitación gratuita y participan en programas de forma voluntaria.
En el mandato anterior, la administración del presidente Donald Trump instó a los países a revisar estos acuerdos. En Brasil, más de 8.000 médicos cubanos se fueron en 2018 después de que la nueva administración cambiara su política de cooperación.
No solo afecta al sistema de salud del país receptor, sino que la reducción de estos programas también afecta a Cuba. La exportación de servicios de salud es una de las fuentes importantes de divisas, especialmente en un contexto económico difícil.
Además, Cuba también capacita a decenas de miles de estudiantes internacionales de medicina a través de programas de estudio gratuitos, contribuyendo a la construcción de recursos humanos médicos para muchos países en desarrollo.
Los acontecimientos actuales reflejan un cambio en el entorno geopolítico regional. Las relaciones entre Estados Unidos y Cuba siguen viéndose afectadas por las duras sanciones, mientras que muchos países del Caribe tienen que sopesar la necesidad de cooperación sanitaria y los factores exteriores.
Las consecuencias son enormes. Guatemala, Honduras, Jamaica, Bahamas, Antigua y Barbuda, Guyana y San Vicente y las Granadinas han terminado la cooperación médica con Cuba bajo la presión de las amenazas de sanciones de visado y diplomáticas de Estados Unidos.
Solo Saint Kitts y Nevis y Trinidad y Tobago no lo han hecho. Millones de personas podrían perder sus servicios básicos de salud, especialmente las comunidades indígenas.