Recientemente, la opinión pública internacional ha prestado mucha atención a la estrategia de expansión norteamericana de la administración del presidente Donald Trump. Este es un nuevo marco geopolítico destinado a remodelar la presencia estratégica de Estados Unidos con un alcance que se extiende desde Groenlandia hasta la nación sudamericana de Guyana.
La escala de este cinturón de seguridad hace que algunos expertos lo asocien y lo comparen con las estrategias de aumento de influencia que están ocurriendo en la región de Oriente Medio.
El secretario de Guerra de Estados Unidos, Pete Hegseth, presentó los detalles de este plan a principios de mes. Compartió con los medios de comunicación que Estados Unidos había esbozado un nuevo mapa estratégico que abarcaba la región desde Groenlandia a través del Golfo de Estados Unidos hasta el Canal de Panamá. El Pentágono nombró a esta región la Extensión de América del Norte.
El Sr. Hegseth explicó que los países y territorios ubicados al norte del ecuador no se clasificarán en el grupo del Hemisferio Sur según la clasificación habitual. En cambio, toda esta vasta área se considera el cinturón de seguridad directo de Estados Unidos.
Ante esta nueva perspectiva, el profesor Graeme Garrard de la Universidad de Cardiff en Gales hizo sus propias observaciones en las redes sociales. Dijo que el concepto de expansión de América del Norte puede entenderse como un aumento de la propia influencia de Estados Unidos. Este académico también recordó que Estados Unidos siempre ha mantenido una gran influencia en el espacio político y la independencia de los países vecinos en el mismo hemisferio.
Del mismo modo, muchos observadores también sitúan esta visión junto a los movimientos históricos en Oriente Medio, donde algunos grupos apoyan la expansión del espacio vital en vastas áreas.
La profesora Julia Steinberger de la Universidad de Lausana compartió la opinión de que el plan del Sr. Hegseth tiene riesgos de seguridad notables. Esta experta se relaciona con los disturbios territoriales en Líbano e Irán para expresar su preocupación por los próximos pasos de Estados Unidos hacia Groenlandia, Cuba, Canadá y México.
Desde una perspectiva histórica, las ideas de un vasto espacio de influencia fueron la base para el desarrollo de Estados Unidos, típicamente el pensamiento del Destino Obvio a mediados del siglo XIX. Este pensamiento contribuyó a remodelar las fronteras con México, así como a crear una premisa para la presencia de Estados Unidos en Cuba, Puerto Rico e Haití. Estados Unidos también dedicó muchos recursos a construir y controlar el Canal de Panamá.
Las recientes declaraciones del Sr. Hegseth sobre la protección de los valores fundamentales de la región también parecen tener un eco de este período histórico. El propio presidente Donald Trump también ha reiterado repetidamente su deseo de aumentar su influencia en Cuba, un tema que ha atravesado la historia política estadounidense durante los últimos 2 siglos.