El 25 de marzo, The Wall Street Journal (WSJ) informó que el presidente estadounidense Donald Trump ha informado a sus principales asesores que quiere poner fin al conflicto militar con Irán en las próximas semanas para evitar un escenario de estancamiento.
Según revelaciones del periódico, en reuniones a puerta cerrada y conversaciones privadas recientes, Trump compartió con sus asociados que "quiere evitar un conflicto prolongado en Oriente Medio". El líder estadounidense evaluó que el conflicto ahora ha entrado en la etapa final. Por lo tanto, instó continuamente al equipo de seguridad nacional a adherirse al hito de 4 a 6 semanas que había trazado públicamente anteriormente para cerrar la campaña.
Este movimiento surge de las presiones reales en el país. El presidente Trump admitió a su equipo que la atención al expediente iraní lo está distrayendo de otras prioridades centrales.
El WSJ señala que sus asesores más cercanos le están aconsejando que cambie rápidamente su enfoque hacia los problemas urgentes que realmente preocupan a los votantes estadounidenses. El ejemplo más típico es el aumento de los precios de la vida y la inflación, que se están desacelerando debido a la inestabilidad de este conflicto geopolítico.
La presión del tiempo no solo proviene del problema económico, sino que también está estrechamente relacionada con el tablero de ajedrez diplomático global. Según fuentes del WSJ, la Casa Blanca ya ha planeado la visita de Trump a China a mediados de mayo. Los estrategas de Washington esperan "que el conflicto termine por completo antes de que comience esta reunión", para ayudar a Estados Unidos a entrar en la mesa de negociaciones con la mayor concentración.
Mirando hacia atrás al contexto, el conflicto estalló el 28 de febrero cuando Estados Unidos e Israel lanzaron una operación militar a gran escala contra Irán. Muchas ciudades clave, incluida la capital Teherán, sufrieron ataques aéreos. La Casa Blanca justificó entonces esta acción citando las amenazas del programa de misiles y armas nucleares de Teherán.
En respuesta, el Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica de Irán (CGRI) lanzó inmediatamente una operación de represalia. El fuego de Irán no solo se dirigió a Israel, sino que también atacó directamente una serie de bases militares estadounidenses en Bahrein, Jordania, Kuwait, Qatar, Arabia Saudita y los EAU.
En particular, este enfrentamiento ha llevado a un gran incidente cuando el Líder Supremo Ayatollah Ali Khamenei y otros líderes clave de Irán murieron en un ataque conjunto de la coalición estadounidense-israelí. Este impactante evento ha llevado las tensiones regionales al nivel de mayor riesgo, obligando a la actual administración de Washington a calcular una hoja de ruta de "refrigeración" urgente para evitar un conflicto integral fuera de control.