El New York Times informó que el 2 de marzo, en la reunión del Consejo de Ministros, el órgano de poder más alto del gobierno, el presidente cubano Miguel Díaz-Canel enfatizó la necesidad de implementar rápidamente los "cambios más urgentes y necesarios" para el modelo socioeconómico actual.
Según los medios estatales cubanos, el presidente Miguel Díaz-Canel pidió otorgar más autonomía a las localidades y al sector privado, promover la inversión extranjera en el sector energético y reestructurar el aparato estatal.
Aunque las declaraciones no especifican los detalles, los observadores creen que esta es una señal de que La Habana reconoce la creciente presión de Washington, así como el grave impacto del endurecimiento del suministro de combustible.
Cuba está pasando por uno de los períodos más difíciles en décadas, con escasez de energía, inflación alimentaria y recortes en los servicios públicos.
A principios de este año, la administración del presidente Donald Trump bloqueó los envíos de combustible desde Venezuela, que alguna vez fue el principal proveedor de petróleo de Cuba, y anunció la imposición de aranceles a cualquier país que transporta petróleo a esta nación insular caribeña. Esta medida casi cortó las importaciones de petróleo de Cuba, agravando la prolongada escasez de electricidad.
Los cortes de energía generalizados han paralizado casi por completo la economía. El gobierno cubano se vio obligado a acortar las horas de clase, posponer muchas cirugías en los hospitales, recortar el transporte público y limitar la venta de gasolina.
Los precios de los alimentos aumentaron bruscamente debido a que las importaciones se atascaron en los puertos, mientras que la producción nacional ha disminuido drásticamente en los últimos años.
El presidente Díaz-Canel pidió "estabilidad macroeconómica", fortalecer la cooperación entre el gobierno local y el sector privado, y al mismo tiempo fomentar la inversión de la comunidad cubana en el extranjero. También instó a impulsar la producción de alimentos para reducir la dependencia de las importaciones.
En el contexto de las sanciones estadounidenses, desde 2021, Cuba ha abierto gradualmente el sector privado permitiendo el establecimiento de cientos de pequeñas y medianas empresas, limitando un máximo de 100 trabajadores por empresa.
Recientemente, el alcance de las operaciones de esta zona ha seguido expandiéndose a campos como la construcción, la confección, el procesamiento de alimentos, el desarrollo de software, los pequeños hoteles, los restaurantes y los servicios de taxi privados.