El 22 de marzo, Ali Mousavi, representante de Irán ante la agencia marítima de las Naciones Unidas, dijo que los barcos no relacionados con los oponentes de Teherán podrían cruzar el estrecho si coordinan medidas de seguridad y protección con la parte iraní. Enfatizó que este país está dispuesto a cooperar con la Organización Marítima Internacional para mejorar la seguridad marítima y proteger a los marineros en la región del Golfo.
La declaración se produjo después de que el presidente estadounidense Donald Trump advirtiera que podría apuntar a las centrales eléctricas de Irán si esta ruta no se abre por completo en 48 horas. La escalada de tensiones entre Estados Unidos, Israel e Irán ha hecho que muchos barcos duden en pasar por la zona.
El Estrecho de Ormuz es una ruta de transporte importante, que transborda alrededor del 20% del suministro mundial de petróleo y gas natural licuado (GNL). El riesgo de ser atacado en el contexto del conflicto ha provocado que la mayoría de los barcos se limiten a viajar por esta ruta, lo que aumenta las preocupaciones sobre el choque energético mundial.
Mousavi dijo que la causa de la situación actual en el Estrecho de Ormuz proviene de los ataques de Estados Unidos e Israel contra Irán. Afirmó que la diplomacia sigue siendo la prioridad de Teherán, pero enfatizó que poner fin a las acciones hostiles y construir confianza es un factor más importante.
En un contexto de inestabilidad prolongada, mantener el funcionamiento de esta ruta marítima sigue siendo un problema clave para la seguridad energética y la estabilidad regional.