Esta advertencia fue emitida por Kirill Dmitriev, enviado especial del presidente ruso para la inversión y la cooperación económica con el extranjero, director ejecutivo del Fondo de Inversión Directa de Rusia (RDIF). Dmitriev cree que la política de abandonar la energía rusa está poniendo a Europa en una situación difícil.
Según Dmitriev, los precios del petróleo y el gas están aumentando bruscamente y podrían tener un grave impacto en la economía europea en el futuro.
En solo unas semanas, el precio del gas ha aumentado alrededor de un 70%, mientras que el precio del petróleo ha superado los 110 dólares por barril debido a la interrupción del suministro y el transporte a través del Estrecho de Ormuz, una ruta que representa alrededor del 20% del suministro mundial de petróleo.
La causa profunda, según Rusia, es que la Unión Europea (UE) rechazó fuentes de energía "estables y baratas" de Moscú después del conflicto de Ucrania en 2022. Eventos como la explosión del gasoducto Nord Stream que una vez hicieron que los precios del gas europeo se dispararan, y hasta ahora el mercado no se ha estabilizado por completo.
El riesgo sigue aumentando a medida que las rutas de suministro restantes también se ven amenazadas. Rusia acusa a Ucrania de intensificar los ataques contra el gasoducto TurkStream, una de las pocas rutas de gas que todavía operan hacia Europa. Si esta ruta se interrumpe, la presión sobre el suministro será aún mayor.

No solo en tierra, el transporte de energía marítima también enfrenta el riesgo. Un barco que transportaba gas natural licuado (GNL) relacionado con Rusia fue atacado por drones en el Mediterráneo en marzo, lo que generó preocupaciones sobre la seguridad marítima en el contexto de un conflicto generalizado.
Mientras tanto, la UE mantiene una postura dura. La Comisión Europea afirma que no volverá a importar energía rusa y continúa con el plan de eliminar por completo los combustibles fósiles de este país en 2027.
Sin embargo, no todos los estados miembros están de acuerdo. Algunos líderes europeos han comenzado a pedir una revisión de la política. El primer ministro belga, Bart De Wever, dijo que es necesario reanudar las relaciones con Rusia para garantizar fuentes de energía baratas. Mientras tanto, Hungría y Eslovaquia se han opuesto durante mucho tiempo a las medidas para restringir el petróleo y el gas rusos.
Por parte de Moscú, los funcionarios afirman que Rusia sigue dispuesta a suministrar energía a precios de mercado y a cooperar con cualquier socio, a pesar de las sanciones. En el contexto de la guerra con Irán que interrumpe parcialmente el suministro mundial, la demanda de petróleo y gas ruso sigue aumentando, especialmente de los países asiáticos.
El viceministro de Energía ruso, Pavel Sorokin, dijo que Rusia está cooperando con socios indios y trabajando sobre una base de beneficio mutuo. "Básicamente, creemos que no debería haber límites de sanciones y que cada país debería tener derecho a elegir el socio con el que quiere cooperar", enfatizó Sorokin.