El 19 de marzo, en una declaración conjunta sobre la situación en Oriente Medio, los líderes de los países de la UE solo se detuvieron en un llamamiento para aumentar la presencia de buques de guerra en las regiones de Somalia y el Mar Rojo.
En particular, Europa ha rechazado la propuesta de ampliar el alcance de las misiones marítimas al Estrecho de Ormuz, un punto caliente estratégico que está bloqueado. Los expertos descubrieron que esta cautela muestra una grieta dentro de los aliados occidentales, mientras la UE se esfuerza por evitar verse arrastrada a la confrontación directa en el conflicto en Irán.
Los líderes de la UE también enviaron un mensaje pidiendo a las partes que se abstengan y establezcan una "orden de suspensión temporal de ataques contra instalaciones energéticas y fuentes de agua". A pesar de condenar los ataques de Irán, la declaración conjunta de la conferencia mantuvo silencio, sin hacer ningún comentario sobre las represalias de Estados Unidos e Israel.
La UE afirmó su punto de vista consistente de que "nunca se permitirá que Irán posea armas nucleares". Al mismo tiempo, la UE también reconoció los esfuerzos de Ucrania para estar dispuesta a brindar apoyo profesional en defensa aérea y antiaéreo a los aliados de Estados Unidos en la región del Golfo.
Además de los temas militares, la Conferencia expresó especial preocupación por el riesgo de que estalle una nueva crisis migratoria similar a la de 2015. Los líderes europeos temen que una ola de refugiados de Oriente Medio pueda inundar el continente si el conflicto continúa escalando. Sin embargo, en lugar de una política de apertura como antes, la UE se compromete a movilizar todas las herramientas diplomáticas, legales y financieras para detener el flujo de inmigrantes ilegales desde la frontera.
Los observadores geopolíticos descubrieron que aunque el conflicto actual no ha creado una migración inmediata, los estados miembros se encuentran en un estado de alerta máxima. La preparación de planes de respuesta muestra que la UE está priorizando la protección de la estabilidad intrabloque ante las consecuencias de las políticas militares de los aliados externos.
El cambio de apoyo militar a la defensa fronteriza refleja una hoja de ruta pragmática de la UE para mantener la seguridad europea y evitar riesgos políticos innecesarios del conflicto en Irán.
Europa parece estar eligiendo un enfoque cauteloso, dando prioridad a las soluciones humanitarias y protegiendo la seguridad marítima en un ámbito limitado para proteger sus intereses económicos centrales.