En declaraciones a la radio nacional el 6 de marzo, el primer ministro húngaro, Viktor Orbán, afirmó que Budapest utilizará todas las medidas para resolver el actual estancamiento energético. "Hemos dejado de suministrar gasolina y gasóleo a Ucrania. Hungría todavía mantiene el suministro de electricidad, pero considerará bloquear más envíos importantes en tránsito a través de la frontera hasta que Kiev acepte reabrir el suministro de petróleo", declaró Orbán. Esto se considera una represalia directa después de semanas de negociaciones entre los dos países sin resultados.
La causa de este enfrentamiento proviene del daño del oleoducto Druzhba, la arteria principal que transporta petróleo de Rusia a través de Ucrania a Hungría, después de los ataques y el cese de operaciones. Hungría acusa a Ucrania de retrasar deliberadamente la reparación con fines políticos para cortar el suministro de Budapest.
Mientras tanto, Kiev rechazó y afirmó que los continuos ataques de Rusia están haciendo imposibles los esfuerzos para solucionar el incidente en el lugar.

Ante esta dura medida, el presidente ucraniano Volodymyr Zelensky dijo que el sistema necesita al menos de 4 a 6 semanas para volver a funcionar debido al grave nivel de destrucción.
El grupo energético ucraniano Naftogaz confirmó que los equipos técnicos están trabajando para establecer tramos de tuberías auxiliares para evitar la zona de guerra, pero advirtió que el riesgo del fuego ruso sigue siendo el mayor desafío para la vida de los trabajadores.
Esta grieta no solo se detiene en el problema de la gasolina y el petróleo, sino que también se extiende al frente financiero. Actualmente, el Primer Ministro Viktor Orbán continúa utilizando su poder de veto para bloquear el paquete de préstamos de 90 mil millones de euros (unos 98,1 mil millones de dólares) que la Unión Europea (UE) planea apoyar a Kiev. Orbán declaró claramente que la reanudación del flujo de petróleo de Rusia es un requisito previo para que Hungría considere levantar las sanciones financieras contra Ucrania.
La medida de Budapest está poniendo a Europa en una situación difícil cuando los esfuerzos para mantener la unidad intrabloque se ven fracturados por intereses energéticos individuales.
Con las elecciones en Hungría acercándose el 12 de abril, los analistas creen que Orbán seguirá manteniendo una postura dura para consolidar su posición política en el país, a pesar de la presión de los aliados occidentales y la creciente escasez de energía de Ucrania.