El 9 de febrero, en un comunicado publicado en la red social X, el Departamento de Defensa de Estados Unidos dijo que las fuerzas funcionales del país habían interceptado el petrolero llamado Aquila II. El incidente tuvo lugar en el área de responsabilidad del Comando Indo-Pacífico.
Según un anuncio de Estados Unidos, la base legal para esta acción de intervención militar es que el Aquila II está acusado de violar las regulaciones sobre "cuarentena para barcos sancionados en el Caribe". Este es uno de los mecanismos de control marítimo que Washington aplica para endurecer las sanciones contra las actividades de transporte ilegal de petróleo y gas.
El Departamento de Defensa de EE. UU. utiliza el término profesional "derecho de inspección y detención marítima" para describir esta operación. En consecuencia, la fuerza naval estadounidense se acercó y envió personal al Aquila II para ejercer el control.
Un representante del Departamento de Defensa de Estados Unidos afirmó que todo el proceso de desembarco e inspección se llevó a cabo "sin incidentes", garantizando la seguridad tanto de las fuerzas de servicio como de la tripulación del barco interceptado.
Un detalle notable en la declaración es que el ejército estadounidense describió que habían estado " rastreando y persiguiendo" este barco durante un largo viaje. Se cree que el Aquila II se movió desde el Caribe, superando miles de millas náuticas para llegar a la región del Océano Índico antes de ser detenido por las fuerzas estadounidenses.
La interceptación de un barco de origen infractor del Caribe justo en el Océano Índico muestra que el alcance de la vigilancia y aplicación de las sanciones de Estados Unidos se está expandiendo a escala global, no solo limitado a las aguas vecinas. Esta zona se extiende por una gran área del Océano Índico y el Océano Pacífico, siendo una ruta marítima vital que conecta los suministros de energía con los principales mercados de consumo de Asia.
Aunque ha confirmado el incidente, el Pentágono aún no ha publicado información detallada sobre el expediente del petrolero Aquila II. No se han revelado datos importantes como la nacionalidad registrada de la bandera del barco, la identidad del propietario, la composición de la tripulación o el volumen y el tipo específico de mercancías que se transportan en el barco.
Esta medida se produce en un contexto en el que Estados Unidos y sus aliados occidentales están tratando de cerrar las "lagunas" en la red de transporte marítimo internacional, especialmente dirigidas a flotas sospechosas de transportar petróleo para evadir las sanciones económicas.