Esto se considera el paso más audaz de Washington en su esfuerzo por establecer un nuevo orden para la cadena de suministro global.
El objetivo principal es minimizar el dominio de China sobre los recursos esenciales para la seguridad nacional.
El viceministro de Relaciones Exteriores a cargo de asuntos económicos, Jacob Helberg, reveló que muchas agencias funcionales estadounidenses se han coordinado estrechamente en los últimos tiempos para diseñar este modelo.
Describió esto como un sistema "extremadamente sofisticado" y actualmente es el tema principal de discusión en las conversaciones de alto nivel con socios internacionales. El Sr. Helberg enfatizó que estabilizar los precios a través del nivel mínimo comprometido es la "llave" para desbloquear el flujo de capital de inversión del sector privado.
Esta medida se produce menos de 2 semanas después de que Estados Unidos celebrara una cumbre que reuniera a representantes de 55 países. Aquí, la administración del presidente Donald Trump ha abogado activamente por una solución de precio mínimo como parte de un plan de reestructuración integral de la cadena de suministro global.
Se espera que este mecanismo se implemente bajo la bandera de "Pax Silica", el nombre de la alianza de seguridad minera liderada por Estados Unidos.
De hecho, la idea del precio mínimo ha sido esperada durante mucho tiempo por expertos y empresas mineras occidentales como una solución de supervivencia.
La razón proviene de la dura estrategia de competencia de Beijing: cada vez que se forman nuevos proyectos de extracción occidentales, la oferta barata de China suele inundar el mercado. Esta acción empuja los precios de los minerales por debajo del costo de producción, lo que hace que las empresas occidentales sufran pérdidas, quiebren o no puedan recaudar capital.
La consecuencia es que los proyectos potenciales se estancan, lo que obliga al mundo a seguir dependiendo de la oferta de China. A través del mecanismo de precios mínimos, Estados Unidos espera detener este impacto negativo, garantizando la seguridad de las nuevas fuentes de capital de inversión.
Sin embargo, aunque la idea es muy valorada estratégicamente, la comunidad de inversores internacionales sigue siendo cautelosa. Hasta el momento, Estados Unidos aún no ha anunciado los detalles técnicos importantes de este sistema a las partes participantes en el mercado.
Las principales preguntas aún están abiertas como: ¿En qué criterios se basará la fórmula para calcular el precio mínimo? ¿Cuál será el mecanismo de implementación: incluirá la imposición de aranceles de importación adicionales o subsidios directos del gobierno para compensar la diferencia de precio?
La ausencia de esta información específica hace que el mercado todavía esté en un estado de "retención de aliento" esperando los próximos pasos de la Casa Blanca.