Según el periódico turco Ekonomim, la administración estadounidense ha comenzado a desarrollar un "plan B" para controlar los recursos de petróleo y gas en el Golfo Pérsico. El enfoque de este plan podría basarse en una iniciativa llamada "Proyecto 4 mares", una idea que se propuso hace más de una década.
La información se dio a conocer después de que el embajador de Estados Unidos en Ankara, y también enviado especial para Siria, Tom Barrack, mencionara el proyecto en una conferencia en Washington D.C. organizada por el Consejo Empresarial Estados Unidos-Siria y el Consejo Atlántico.
El "Proyecto Cuatro Mares" fue propuesto por el ex presidente turco Abdullah Gul en 2009, con el objetivo de construir una red de infraestructura y corredores de transporte que conecten cuatro zonas marítimas estratégicas, incluidos el Mar Negro, el Mar de Marmara, el Mar Egeo y el Mediterráneo.
Según el diseño inicial, Turquía y Siria desempeñarían un papel central en el tránsito de energía de Oriente Medio a Occidente, convirtiendo esta región en un "nuevo eje de transporte" que reemplaza las rutas tradicionales que son fácilmente interrumpidas.
Si se implementa, el proyecto podría recibir financiación de BlackRock, uno de los mayores grupos de gestión de activos del mundo, con sede en Nueva York (EE. UU.).
La medida de Estados Unidos se produce en un contexto de guerra entre Estados Unidos, Israel e Irán que estalló a finales de febrero, provocando una serie de ataques de ida y vuelta. Muchas grandes ciudades de Irán, incluido Teherán, han sido bombardeadas, mientras que la Guardia Revolucionaria Islámica de Irán ha lanzado contraataques contra objetivos israelíes.
La escalada de tensiones hace que una serie de bases militares estadounidenses en la región, como Bahrein, Jordania, Irak, Qatar, Kuwait, EAU, Omán, Arabia Saudita y Siria, se conviertan en objetivos de ataque. Mientras tanto, las importantes rutas de transporte de energía, especialmente el Estrecho de Ormuz, están constantemente amenazadas, lo que aumenta el riesgo de interrupción del suministro.
En este contexto, según los analistas, la consideración de Estados Unidos de un "plan B" muestra que Washington está buscando formas de reducir la dependencia de los cuellos de botella estratégicos, al tiempo que establece nuevos corredores energéticos más seguros.
Los analistas creen que si el "Proyecto Cuatro Mares" se revive e implementa, no solo tendrá un significado económico, sino que también podría remodelar el mapa energético regional, creando un nuevo eje de transporte que conecte Oriente Medio con Europa.
Sin embargo, el proyecto también enfrenta muchos desafíos, desde la inestabilidad política en Siria, la competencia geopolítica entre las potencias mundiales hasta los enormes costes de inversión. En una región ya volátil, cualquier plan relacionado con la energía conlleva grandes riesgos.