En un nuevo estudio publicado en la revista Solid Earth, los científicos confirmaron la existencia de una falla gigante ubicada debajo de la isla de Sulawesi (Indonesia), que se extiende continuamente desde tierra firme hasta alta mar a través del Mar de Célebes. Este descubrimiento aclara la conexión directa entre los terremotos terrestres y la deformación del fondo marino, un factor clave que causa los tsunamis.
Anteriormente, esta falla se consideraba principalmente operativa en tierra. Sin embargo, una nueva investigación muestra que continúa extendiéndose profundamente bajo el lecho marino, formando un sistema geológico mucho más grande de lo que se percibía anteriormente.
La rotura que se extiende hacia el mar es de especial importancia. Cuando ocurre un terremoto, no solo el suelo tiembla, sino que el fondo marino también puede levantarse o hundirse, provocando directamente tsunamis.
Esto ayuda a explicar más claramente el desastre de 2018 en la bahía de Palu, cuando un tsunami de más de 10 metros de altura golpeó repentinamente la costa a pesar de que la fractura principal fue principalmente deslizamiento lateral, una forma de movimiento que suele causar menos tsunamis.
El nuevo descubrimiento muestra que la falla en alta mar podría haber contribuido a la deformación del fondo marino, creando olas más grandes de lo esperado. Aunque no explica el mecanismo completo, ha eliminado un "punto ciego" importante en estudios anteriores.
Los datos sísmicos muestran una clara diferencia en el grosor de la corteza terrestre bajo el Mar de Célebes. Algunas áreas tienen solo unos 8 km de grosor, mientras que otras pueden alcanzar más de 30 km.
Esta diferencia muestra que las masas de la corteza terrestre con características muy diferentes están chocando y deslizándose entre sí en la zona de falla. Este es un lugar donde la tensión se acumula y libera fácilmente repentinamente, lo que aumenta el riesgo de fuertes terremotos.
Los científicos también descubrieron una región de "baja velocidad", donde las ondas sísmicas se transmiten más lentamente, signos de rocas agrietadas o que contienen líquido. Estas áreas suelen ser puntos débiles, donde las fallas se activan fácilmente en el futuro.
Uno de los puntos preocupantes es que la velocidad de deslizamiento de esta falla es relativamente rápida, alrededor de más de 3 cm por año. Eso significa que la energía puede acumularse silenciosamente durante mucho tiempo antes de liberarse por un gran terremoto.
En el terremoto de 2018, la falla se propagó a una velocidad "supershear", más rápida que las ondas sísmicas, causando daños generalizados.
Los expertos advierten que esta zona puede parecer pacífica durante mucho tiempo, pero en realidad está acumulando grandes riesgos bajo la superficie.
El nuevo descubrimiento plantea la necesidad urgente de actualizar los mapas de riesgo de desastres naturales, no solo en tierra sino también en áreas costeras cercanas. Esto es especialmente importante para las ciudades costeras, los puertos marítimos y las zonas residenciales ubicadas alrededor de las bahías estrechas, donde los tsunamis pueden aumentar rápidamente.
El fortalecimiento del sistema de monitoreo submarino también se considera clave para mejorar la capacidad de alerta temprana y minimizar los daños cuando ocurre un desastre.