La Armada belga detuvo un petrolero sospechoso de pertenecer a la "flota oscura" rusa cuando el barco se movía en la zona económica exclusiva de Bélgica en el Mar del Norte. La medida se produce en un contexto en el que la Unión Europea (UE) está intensificando la aplicación de sanciones para cortar las fuentes financieras de Moscú para el conflicto.
Según la información publicada por la Armada belga el 1 de marzo, el barco interceptado se llama Ethera, registrado bajo bandera de Guinea. Las autoridades belgas dijeron que se sospecha que el barco utilizó banderas falsas y falsificó documentos marítimos para evadir las regulaciones de control. La operación fue llevada a cabo por el Ministerio de Defensa belga, con la coordinación y el apoyo de Francia.

El Ministro de Defensa belga, Theo Francken, enfatizó que, aunque Bélgica es un país pequeño, es uno de los miembros fundadores de la OTAN y la UE, este país "lleva a cabo seriamente sus responsabilidades" en la protección del derecho internacional y la aplicación de sanciones.
La parte francesa también confirmó su participación en la operación. El presidente Emmanuel Macron dijo que helicópteros de la Armada francesa apoyaron a las fuerzas belgas en el proceso de acercamiento e inspección del barco. Macron afirmó que los países europeos están decididos a cortar las fuentes financieras para la operación militar rusa en Ucrania mediante la aplicación estricta de sanciones.
El concepto de "flot oscuro" se utiliza para referirse a una red de petroleros sospechosos de estar relacionados con Rusia, que a menudo cambian de registro, usan banderas de otros países o implementan medidas para ocultar rutas para eludir las sanciones occidentales.
La Unión Europea había incluido previamente docenas de barcos en la lista de sanciones, prohibiéndoles atracar en los puertos de los países miembros.
El arresto del barco Ethera muestra que los países europeos están intensificando la vigilancia marítima, especialmente en rutas marítimas importantes como el Mar del Norte. Esto se considera un mensaje duro a Rusia en el contexto del conflicto en Ucrania que aún se prolonga y las medidas de sanción económica que continúan endureciendo.
Los observadores señalan que este movimiento no solo tiene un significado legal, sino que también tiene un impacto simbólico, afirmando la determinación de Europa de detener las actividades que se consideran evasión de la ley. Mientras tanto, las sanciones dirigidas a la industria petrolera rusa todavía se consideran una de las herramientas de presión más importantes de Occidente.