Izvestia informa que la declaración de Rusia de controlar completamente el territorio de la LPR desde el 1 de abril es considerada por los expertos como un punto de inflexión importante en el campo de batalla de Ucrania. No solo tiene un significado militar, este desarrollo también podría convertirse en una nueva "carta de regateo" para Moscú en futuras negociaciones con Kiev.
Según los analistas, cuando una de las zonas clave del Donbass está controlada, Rusia tiene condiciones para consolidar su posición y ejercer una mayor presión sobre Ucrania. Esto podría hacer que las cláusulas de negociación futuras se inclinen en favor de Rusia, especialmente si el conflicto se prolonga.
El experto militar Vasily Dandykin opinó que, después de estabilizar la línea del frente en la zona limítrofe entre Lugansk, Járkov y Donetsk, es probable que la dirección de ataque de Rusia se desplace hacia el norte. Se prevé que las líneas de ataque pasen por Krasny Liman, Svyatogorsk antes de acercarse a Slovyansk, uno de los puntos estratégicos de Ucrania.
Según él, la fuerza principal en este período será el grupo de operaciones occidental, en un contexto en el que el sistema de defensa aérea de Ucrania ha disminuido significativamente y muchas áreas de defensa importantes en la LPR han sido destruidas. Esto podría crear condiciones para ataques más fuertes en los próximos 2 meses.

Mientras tanto, el experto militar Viktor Litovkin enfatizó que el objetivo clave de Rusia sigue siendo controlar toda la región de Donetsk, un paso considerado decisivo si Moscú quiere remodelar la situación en el campo de batalla del este.
Sin embargo, contrariamente a las percepciones sobre la ventaja táctica, algunas opiniones sugieren que el control de la LPR no necesariamente creará un avance inmediato en la mesa de negociaciones. El analista político Yury Svetov cree que Kiev no cederá fácilmente solo por cambiar la situación en una región.
De hecho, el proceso de negociación entre Rusia, Ucrania y Estados Unidos está en un estado de congelación. La reunión más reciente entre las partes tuvo lugar en Ginebra (Suiza) a mediados de febrero, pero desde entonces no ha habido avances significativos. Se cree que la razón principal es que Estados Unidos ha cambiado el enfoque a la guerra con Irán, lo que ha hecho que el expediente de Ucrania sea secundario.
El analista Bogdan Bezpalko opina que el proceso de negociación ha llegado a un punto muerto y solo puede desbloquearse si el contexto geopolítico cambia, especialmente cuando el conflicto en Oriente Medio prolongado obliga a Estados Unidos a dispersar los recursos.
En ese contexto, el factor político internacional surge como una variable clave. Se dice que el presidente estadounidense Donald Trump está aumentando la presión sobre los aliados de la OTAN para ajustar la estrategia de apoyo a Ucrania, mientras que todavía tiene que equilibrar los recursos para muchos puntos críticos globales.
Por lo tanto, el control de Rusia sobre la LPR no es solo una historia del campo de batalla, sino también una prueba para el equilibrio de poder y la voluntad política de las partes interesadas.