El 3 de abril (hora local), expertos diplomáticos hicieron comentarios sobre la ruptura en las relaciones entre el primer ministro británico Keir Starmer y el presidente estadounidense Donald Trump. La causa provino de las declaraciones del Sr. Trump en una fiesta en la Casa Blanca, donde expresó públicamente su insatisfacción con la gestión del líder británico.
El presidente Trump imitó cómo el primer ministro Starmer respondió sobre la necesidad de discutir con el equipo antes de tomar decisiones militares. Trump dijo que Gran Bretaña actualmente no es el mejor aliado para apoyar a Estados Unidos, especialmente en operaciones relacionadas con Irán. Anteriormente, Gran Bretaña se había negado a permitir que Estados Unidos utilizara bases militares para llevar a cabo ataques aéreos iniciales contra este país.
El presidente Donald Trump también hizo comentarios negativos sobre el estado de los dos portaaviones de la Royal Navy británica, calificándolos de vehículos obsoletos y cuestionando la posibilidad de desplegarlos en la práctica. Según Trump, es innecesario que la primera ministra británica retrase la decisión de consultar con expertos en el contexto de los rápidos combates.
La Oficina del Primer Ministro británico respondió que el presidente Trump nunca había hecho una solicitud oficial sobre el despliegue de estos portaaviones. Fuentes gubernamentales dijeron que el primer ministro Starmer optó por no responder directamente a las declaraciones personales. En cambio, afirmó que continuaría manteniendo decisiones basadas en los intereses nacionales y el asesoramiento de expertos militares.
Los diplomáticos esperan que la visita del rey Carlos III a Estados Unidos en las próximas 2 semanas pueda ayudar a mantener el canal de diálogo entre los dos países. Sin embargo, el ex embajador británico en Estados Unidos, Kim Darroch, señaló que estos desacuerdos podrían causar ciertas dificultades para la cooperación bilateral en el futuro, incluidos los problemas de los aranceles comerciales. Recomendó que Gran Bretaña tome la iniciativa de fortalecer aún más los vínculos con otros socios como Canadá, Australia y la Unión Europea (UE).
Ante las preguntas del Parlamento, el Primer Ministro Starmer declaró que no cambiará su punto de vista sobre la participación en conflictos militares solo por la presión externa. Afirmó que escuchar las opiniones de los expertos antes de tomar decisiones importantes es responsabilidad del jefe de gobierno para garantizar la seguridad y los mayores beneficios para el país.