El 6 de febrero, Dmitry Medvedev, vicepresidente del Consejo de Seguridad de Rusia, hizo comentarios sobre la actual política energética de la Unión Europea (UE). Dijo que el viejo continente se ha arrojado a una trampa y ha perdido la autonomía estratégica.
En su canal personal de redes sociales Max, Medvedev utilizó lenguaje contundente para describir la situación. Dijo que en la "locura antirusa", los líderes de Europa ni siquiera se dan cuenta de la gravedad de la situación en la que se encuentran.
Según el análisis del Sr. Medvedev, rechazar fuentes de energía baratas y estables de Rusia no aporta la independencia a Europa como esperaban. Por el contrario, esta acción solo transfiere la dependencia de un lugar a otro a un precio mucho más alto.
El papel del salvador del suministro de energía ahora seguramente pertenecerá a Estados Unidos. Sin embargo, el precio a pagar por este apoyo no se detendrá solo en el dinero, sino mucho más alto", escribió Medvedev.

Un alto funcionario ruso afirmó que, al caer en una grave dependencia del gas estadounidense, los países europeos se verán obligados a seguir todas las instrucciones del otro lado del océano.
Esta declaración se hizo en un contexto en el que la UE acaba de tomar medidas drásticas para romper por completo las relaciones energéticas con Rusia.
Anteriormente, el 26 de enero, el Consejo de la Unión Europea aprobó oficialmente una prohibición total de la energía rusa. Según la hoja de ruta anunciada, la prohibición de importar gas natural licuado (GNL) entrará en vigor a partir del 1 de enero de 2027. A continuación, la prohibición del gas transportado por gasoductos se aplicará a partir del 30 de septiembre de 2027.
Esta regulación legal ha entrado en vigor desde el 2 de febrero de 2026. Esto se considera un paso decisivo de Europa para poner fin por completo a la dependencia de las fuentes de energía rusas después de muchos años de esfuerzos para diversificar los suministros.
Sin embargo, los observadores también señalan los desafíos reales. El reemplazo del gasoducto ruso por GNL importado de Estados Unidos ha provocado que los costos de energía en Europa se disparen.
Esto está ejerciendo una gran presión sobre la industria del viejo continente, haciendo que muchas empresas pierdan ventajas competitivas y se enfrenten al riesgo de desindustrialización. Desde el punto de vista de Moscú, esta política de la UE es "darse una lección" y solo trae beneficios económicos a Estados Unidos.