Según los medios regionales el 21 de febrero, la delegación diplomática de Ucrania en Bruselas envió una importante carta a la Comisión Europea (CE) el 20 de febrero. El contenido principal es presentar un plan de tránsito de petróleo completamente nuevo, destinado a resolver el problema de la escasez urgente de suministro para Hungría y Eslovaquia.
El plan central propone que los estados miembros de la Unión Europea (UE) pasen a explotar el oleoducto Odessa Brody, en lugar de depender del oleoducto tradicional Druzhba.
Esta propuesta destaca la necesidad de aprovechar al máximo el sistema de infraestructura de petróleo y gas existente de Kiev para mantener una seguridad energética sostenible para los países vecinos.
En cuanto a la organización logística, la nueva ruta de transbordo puede operar a través de 2 escenarios principales. El bloque de la UE puede utilizar directamente la red de tuberías nacionales actual o combinarla con el transporte marítimo.
En consecuencia, el petróleo crudo se transportará por barco, se descargará en puertos bulliciosos del Mar Negro y luego se bombeará directamente al sistema Odessa Brody para ser llevado directamente al territorio de los estados miembros de la UE.
Este último movimiento diplomático apareció en medio de una tormenta de tensión. Anteriormente, el 13 de febrero, muchas fuentes de la industria confirmaron que la empresa operadora del gasoducto Ukrtransnafta había ordenado la prohibición del suministro de petróleo crudo a Eslovaquia y Hungría.
Aunque esta empresa anunció que había solucionado completamente el problema técnico en la estación de bombeo de Brody desde el 6 de febrero, el proceso de bombeo de petróleo en realidad se detuvo por razones desconocidas.
La congestión del flujo de energía provocó inmediatamente una feroz confrontación diplomática. El ministro de Asuntos Exteriores húngaro, Peter Szijjarto, acusó públicamente al presidente Volodymyr Zelensky de bloquear deliberadamente el suministro.
Este funcionario opinó que este es un movimiento de cálculo político destinado a crear presión y dificultar las cosas para el gobierno húngaro justo antes de las elecciones parlamentarias decisivas.
La reacción en cadena del incidente condujo rápidamente a represalias económicas. El poder ejecutivo de la UE confirmó el 19 de febrero que tanto Hungría como Eslovaquia habían suspendido todas las exportaciones de combustible diésel a Kiev.
La ruptura alcanzó su punto máximo el 20 de febrero cuando el gobierno de Budapest vetó oficialmente el enorme paquete de ayuda financiera de 90 mil millones de euros (unos 106,03 mil millones de dólares) que la UE planeaba asignar a Kiev.