La exención de peaje en los autobuses es un paso decisivo de la ciudad de Ho Chi Minh, pero si solo se detiene en "0 VND", esta política difícilmente alcanzará el mayor objetivo, que es alejar a la gente de los vehículos personales.
Es innegable que la gratuité aporta muchos beneficios claros, reduce los costes de viaje, apoya a las personas de bajos ingresos y fomenta el uso del transporte público.
Un análisis convincente es que, cada año la ciudad pierde miles de millones de dólares debido a la congestión y la contaminación, entonces el gasto de 7.000 billones de VND en autobuses es en realidad una "inversión" razonable.
Pero el problema del tráfico urbano nunca es solo el dinero del billete.
La gente no rechaza los autobuses por unos pocos miles de VND, sino por el inconveniente. Los autobuses llegan tarde, tienen que esperar mucho tiempo, las rutas no están ampliamente cubiertas, tienen que caminar lejos, el cambio de ruta es complicado.
Un viaje que se extiende el doble o el triple de la duración de una motocicleta, incluso gratis, es difícil de atraer.
La realidad muestra que el sistema de autobuses actual aún no ha abordado la necesidad de movilidad de las personas.
Muchas zonas residenciales y callejones pequeños no están conectados. Estos "vacíos" hacen que los autobuses sean una opción secundaria, en lugar del medio de transporte principal.
Por lo tanto, lo decisivo no es el precio del billete, una red de autobuses eficiente debe comenzar desde la accesibilidad.
Cuando la gente sale de casa, puede tomar fácilmente un autobús. Esto requiere replanificación de rutas, desarrollo de mini autobuses en áreas residenciales, conexión sincrónica con el metro y otros medios de transporte.
Lo siguiente es la frecuencia y la fiabilidad.
Los coches deben circular a tiempo y con regularidad. En el tráfico urbano, la puntualidad es el mayor factor competitivo para los coches particulares.
El coche debe estar limpio, seguro y tener una actitud de servicio civilizada. Un viaje agradable creará un hábito, por el contrario, incluso una mala experiencia es suficiente para hacer que los pasajeros le den la espalda.
La infraestructura también juega un papel clave.
Carretera prioritaria, parada conveniente, información clara, todo ayuda a que los autobuses sean más rápidos y fiables.
Si los autobuses siguen atascados como las motocicletas, entonces no hay razón para que la gente cambie.
Es necesario mirar directamente a la realidad, el hábito de andar en moto no es fácil de cambiar. La gente solo cambia al transporte público cuando lo ve "mejor", no solo porque sea "más barato".
La entrada gratuita puede atraer a los pasajeros a probar, pero para que se queden, debe haber un sistema lo suficientemente bueno.
La política de "0 VND" es por lo tanto solo una condición necesaria. La condición suficiente es una red conveniente, puntual, segura y confiable.
En ese momento, los autobuses ya no son una opción alternativa, sino que se convierten en una opción prioritaria.