Según WebMD, la nutricionista Christine Mikstas (EE. UU.) dijo que las fresas son un alimento con un índice glucémico bajo, que ayuda a limitar el impacto en los niveles de azúcar en sangre. Esto hace que las fresas sean una opción adecuada para las personas que necesitan controlar la glucosa.
Las fresas proporcionan muchas vitaminas y minerales importantes como vitamina C, potasio, manganeso, folato, calcio, hierro y magnesio. En particular, solo una porción de unas 8 fresas proporciona una cantidad de vitamina C superior a la de una naranja.

Estudios recopilados en WebMD muestran que las fresas aportan muchos beneficios significativos al cuerpo.
Gracias a que contiene muchos polifenoles, las fresas tienen la capacidad de mejorar la sensibilidad a la insulina, apoyar el metabolismo del azúcar más eficazmente, especialmente adecuadas para personas mayores o personas con riesgo de diabetes.
No solo eso, las fresas también son conocidas por sus propiedades antiinflamatorias, que ayudan a proteger la piel de los efectos nocivos de los rayos UVA.
Según algunos estudios, cuando se combinan con coenzimas, los compuestos de las fresas pueden reducir el daño a la piel causado por los rayos ultravioleta, contribuyendo a mantener una piel sana para toda la familia.
Para el sistema musculoesquelético, añadir fresas a la dieta diaria también aporta beneficios evidentes.
Un estudio registró que los adultos que consumieron alrededor de 50 gramos de fresas al día durante 24 semanas redujeron significativamente el dolor y la inflamación causados por la osteoartritis, especialmente útil para los ancianos.
Además, las fresas también contribuyen a la protección cardiovascular gracias a su capacidad para reducir los triglicéridos, el colesterol total y el LDL (colesterol malo), al tiempo que apoyan la estabilización de la presión arterial y mejoran la función vascular.
Este es un factor importante que ayuda a prevenir las enfermedades cardiovasculares comunes en las familias modernas.

Con un contenido de fibra de aproximadamente 3 gramos por taza, las fresas apoyan la digestión de manera efectiva, ayudan a que el movimiento intestinal funcione mejor y reducen el estreñimiento. Al mismo tiempo, las fresas también actúan como un prebiótico natural, nutriendo las bacterias intestinales beneficiosas, lo que ayuda al cuerpo a absorber mejor los nutrientes.
También se dice que una dieta rica en frutas como las fresas ayuda a reducir el riesgo de cáncer gracias a los compuestos antioxidantes que pueden ralentizar el crecimiento de células anormales, aunque todavía se necesita más investigación para confirmarlo más claramente.
Para aprovechar al máximo los beneficios de las fresas, las familias pueden agregar flexiblemente a su menú diario, como comer directamente, hacer batidos, mezclar en ensaladas, comer con yogur o cereales por la mañana. Las fresas también son un refrigerio saludable que sustituye a los dulces azucarados, ayudando a los niños pequeños a formar buenos hábitos alimenticios desde una edad temprana.
Los expertos recomiendan elegir fresas de tamaño mediano, firmes, jugosas y de color rojo oscuro. Las fresas no continúan madurando después de la cosecha, por lo que el color es un factor importante para evaluar la dulzura.