El 10 de abril (hora de Estados Unidos), el presidente estadounidense Donald Trump dijo que la reapertura del Estrecho de Ormuz tendrá lugar en un futuro próximo, pero admitió que no es una tarea fácil en el contexto de la escalada del conflicto regional.
Hablando con la prensa, Trump dijo que Estados Unidos pronto reactivará esta ruta marítima, al tiempo que enfatizó que este proceso enfrenta muchos desafíos. Dijo que otros países también están proponiendo apoyo, aunque no especificó quiénes.
El Estrecho de Ormuz ha sido bloqueado por Irán desde que estallaron las guerras con Estados Unidos e Israel, causando la interrupción más grave en la historia del suministro mundial de energía. Esta ruta representa alrededor del 20% del flujo de transporte de petróleo y gas natural licuado en el mundo.
El Sr. Trump expresó su insatisfacción por el hecho de que los aliados de la OTAN no hayan participado activamente en la garantía de la seguridad marítima. El Secretario General de la OTAN, Mark Rutte, después de reunirse con el Sr. Trump, pidió a los gobiernos europeos que hicieran compromisos específicos a corto plazo para apoyar la protección del estrecho.
El conflicto comenzó cuando Estados Unidos e Israel atacaron Irán el 28 de febrero, luego Teherán respondió con ataques contra Israel y las bases estadounidenses en la región del Golfo. Los ataques aéreos y los combates generalizados, incluida la campaña de Israel en Líbano, han causado miles de muertos y millones de desplazados.
La escalada de la situación ha impulsado fuertemente los precios del petróleo y ha sacudido los mercados globales. Trump anunció previamente un frágil acuerdo de alto el fuego con Irán, mientras que el tráfico marítimo a través del Estrecho de Ormuz seguía estancado.
Aunque se menciona la perspectiva de reabrir esta ruta de transporte, los acontecimientos reales muestran que el proceso de restauración de operaciones en el Estrecho de Ormuz seguirá enfrentando muchas incertidumbres en el futuro.