Según Johns Hopkins Medicine, el jengibre contiene el compuesto gingerol, un componente bioactivo con fuertes propiedades antioxidantes y antiinflamatorias. Se cree que el gingerol tiene el efecto de apoyar la digestión, reducir la hinchazón, las náuseas y promover que el movimiento intestinal funcione de manera más efectiva.
Muchos estudios recopilados por la Clínica Cleveland también muestran que el jengibre puede ayudar a reducir el dolor causado por la inflamación, reducir los síntomas de mareo, náuseas durante el embarazo y ayudar a controlar el azúcar en sangre en personas con diabetes tipo 2.
Sin embargo, la mayoría de estos beneficios se logran cuando se usan con moderación en la dieta diaria, en lugar de abusar de los suplementos dietéticos que contienen jengibre en dosis altas.
Para las familias que están cultivando jengibre, el primer consejo importante es prestar atención a las condiciones del suelo y la humedad. El jengibre crece bien en un ambiente suelto, bien drenado y con una humedad moderada.
Si el suelo está demasiado húmedo o inundado durante mucho tiempo, los tubérculos de jengibre se pudren fácilmente y desarrollan enfermedades fúngicas. Esta es también una condición favorable para que crezcan hongos tóxicos.
Algunos estudios recientes advierten que las especias como el jengibre corren el riesgo de contaminarse con toxinas causadas por el moho si no se conservan o se secan adecuadamente.
Por lo tanto, después de la cosecha, el jengibre debe limpiarse, dejarse secar y conservarse en un lugar fresco y ventilado, evitando la humedad.
Las familias que cultivan jengibre deben limitar el uso de pesticidas químicos y priorizar el modelo de cultivo limpio. Los fertilizantes orgánicos descompuestos, los productos biológicos y las medidas manuales para prevenir plagas y enfermedades se consideran más seguros para la salud a largo plazo.
No se debe utilizar agua contaminada para regar las plantas porque los tubérculos de jengibre crecen bajo tierra, por lo que son muy fáciles de absorber impurezas.
Los expertos también advierten que el consumo excesivo de jengibre puede causar ardor de estómago, diarrea o aumentar el riesgo de sangrado en personas que están tomando anticoagulantes...
Sin embargo, si se cultiva y utiliza correctamente, el jengibre sigue siendo una planta muy valiosa en el jardín de casa. No solo proporciona especias naturales para las comidas, sino que el jengibre también ayuda a muchas familias a reducir la dependencia de los productos industriales, aumentar los hábitos alimenticios saludables y vincularse a un estilo de vida ecológico.
Lo más importante no es comer mucho jengibre, sino comprender el valor nutricional, usarlo de manera razonable y garantizar la seguridad desde la siembra hasta el procesamiento.