Los expertos en nutrición recomiendan que solo cambiar algunos pequeños hábitos al guardar verduras en el refrigerador también puede ayudar a que las verduras permanezcan frescas por más tiempo y garantizar la seguridad para la salud.
Según la Academia de Nutrición y Dietas (EE. UU.), las verduras deben conservarse por separado en grupos para limitar el daño cruzado. Las verduras de hoja como el brócoli, la espinaca de agua, la lechuga deben envolverse con toallas de papel o papel absorbente antes de ponerlas en bolsas de almacenamiento. Esto ayuda a reducir el vapor de agua que se acumula, causando que las verduras se enmohezcan y se pudran rápidamente.
Muchas personas tienen la costumbre de lavar las verduras antes de guardarlas en el refrigerador para mayor comodidad, pero esto puede hacer que las verduras se echen a perder más rápido si no se secan por completo. El exceso de humedad crea condiciones para que crezcan bacterias y moho. Por lo tanto, es mejor lavar las verduras solo antes de cocinarlas.
Además, las verduras tampoco deben empacarse demasiado en el compartimento del refrigerador. El aire frío necesita circular para mantener la frescura. Algunas hierbas aromáticas como las cebolletas y el cilantro se pueden poner en un vaso de agua y cubrir con una bolsa delgada en el exterior para mantener la humedad natural.
Los expertos también señalan que se debe ajustar la temperatura del compartimento frigorífico a unos 3-5 grados C y revisar las verduras con regularidad para eliminar la parte magullada. Solo un poco de verdura podrida puede afectar rápidamente a toda la bolsa de verduras.