La avena es rica en beta-glucano, un tipo de fibra soluble que ayuda a regular los triglicéridos en la sangre. Cuando entra en el intestino, el beta-glucano ayuda a absorber el exceso de grasa y, al mismo tiempo, ralentiza la absorción de carbohidratos. Gracias a esto, el nivel de azúcar en sangre no aumenta repentinamente, lo que contribuye a limitar el aumento de triglicéridos.
Sin embargo, la elección de la avena debe ser cuidadosa. Se debe evitar la avena instantánea, ya que la mayoría tiene azúcar y crema sin leche, lo que puede aumentar los lípidos en sangre. En su lugar, elija avena enrollada en bruto o avena cortada en acero. Después de cocinar, la avena estándar suele ser espesa, lo que indica un alto contenido de betaglucano.
Modo de preparación sencillo en casa:
Cocine 50 gramos de avena con 200 ml de agua o leche durante unos 10 minutos hasta que se espese. Puede agregar un poco de nueces picadas para complementar las grasas insaturadas y el yogur natural para que sea más fácil de comer. El plato sigue teniendo un sabor dulce natural incluso sin añadir azúcar.
Una versión mejorada es que podemos cocinar avena con calabaza en rodajas para hacer gachas de avena de calabaza. El dulzor natural de la calabaza facilita el consumo del plato y también complementa las vitaminas, adecuado para personas de mediana edad y ancianos, especialmente aquellas con dientes débiles.
Tenga en cuenta que solo debe usar 50-70 gramos de avena al día, evite comer demasiado para no causar hinchazón e indigestión.