El estrés a menudo se considera un problema mental o emocional, pero su impacto afecta claramente al cuerpo, especialmente a la piel. Los médicos reconocen cada vez más la estrecha relación entre la piel y el cerebro, explicando por qué el estrés prolongado puede desencadenar enfermedades inflamatorias de la piel como el eccema y la psoriasis.
Según el Dr. Ruben Bhasin Passi, dermatólogo consultor del Hospital CK Birla (Gurugram, India), el estrés crónico altera el sistema inmunológico, las hormonas y las respuestas inflamatorias en el cuerpo. Estos cambios afectan directamente la barrera protectora de la piel, haciéndola más irritada y dañada.
¿Cuál es la conexión entre la piel y el cerebro?
La piel y el sistema nervioso están estrechamente conectados a través de señales inmunitarias y hormonas. Cuando el cerebro se da cuenta del estrés, el cuerpo libera cortisol y las hormonas relacionadas. A corto plazo, esta reacción ayuda al cuerpo a adaptarse. Sin embargo, si el estrés persiste, el aumento de la cantidad de hormonas del estrés provocará un desequilibrio inmunológico, aumentará la inflamación y hará que la piel se vuelva sensible.
¿Cómo afecta el estrés a la piel?
La tensión prolongada puede conducir a:
Aumento de sustancias inflamatorias en el cuerpo
Debilitamiento de la barrera protectora de la piel
Reducción de la capacidad de retención de humedad
Hacer que la piel sea más sensible
Lenta curación de heridas
¿Por qué el eccema es propenso a estallar cuando se está estresado?
El eccema (dermatitis atópica) se ve claramente afectado por factores psicológicos. Cuando está estresado, la barrera protectora de la piel se debilita, la sensación de picazón aumenta y la respuesta inmune se vuelve excesiva. La falta de sueño debido al estrés también empeora la inflamación, haciendo que la piel se enrojezca, se seque e irrite.
Estrés y psoriasis
La psoriasis es una enfermedad inflamatoria de la piel relacionada con un trastorno inmunológico. El estrés se considera un factor gatillo común. Cuando el estrés se prolonga, las células inmunitarias se sobreactivan, lo que acelera la regeneración celular de la piel, lo que lleva a placas de piel gruesas, rojas y descamadas características.
El papel del cortisol
El cortisol es la principal hormona secretada durante el estrés. Si se mantiene en un nivel alto durante mucho tiempo, esta hormona puede adelgazar la piel, aumentar la deshidratación a través de la piel, retrasar la curación y aumentar el riesgo de infección.
Además del eccema y la psoriasis, el estrés crónico también puede causar piel seca, acné, urticaria o hacer que la piel se recupere más lentamente de lo normal.