Correr es una actividad buena para la salud, pero si el ejercicio es excesivo puede causar efectos adversos. Cuando la cantidad de ejercicio excede el umbral de seguridad, incluso las personas con buena constitución pueden enfrentar un mayor riesgo cardiovascular y vascular cerebral.
Además, el exceso de esfuerzo también hace que el cuerpo acumule muchas sustancias que causan fatiga en los vasos sanguíneos. Si tienes que sobrecargarte durante mucho tiempo, las paredes de los vasos pueden dañarse y acumular gradualmente placas. Estas pequeñas lesiones se acumulan con el paso de los años y cuando se encuentran con factores como presión arterial alta, emociones fuertes o cambios repentinos de temperatura, pueden formar coágulos de sangre, lo que lleva a ataques cardíacos o accidentes cerebrovasculares. Lo peligroso es que este proceso a menudo no tiene signos claros.
Por lo tanto, algunos grupos de alto riesgo deben tener especial precaución al hacer ejercicio. Las personas con antecedentes de enfermedades cardíacas, presión arterial alta, familiares con enfermedades cardiovasculares o mayores de 65 años deben controlar su salud de cerca y hacer ejercicio al nivel adecuado. Si aparecen síntomas como palpitaciones, opresión en el pecho o fatiga anormal, deben dejar de moverse inmediatamente y acudir a un centro médico para un chequeo cardiovascular.