Según Bloomberg, esta tarifa se aplica caso por caso, no es pública y no existe un mecanismo claro sobre cómo pagar o el tipo de moneda utilizada. Algunos barcos han aceptado pagar tarifas para pasar por el Estrecho de Ormuz, pero el proceso sigue siendo vago y no sistemático.
Este movimiento muestra que el nivel de control de Irán es cada vez más claro sobre la ruta marítima considerada la "ingle de energía" del mundo. Cada día, alrededor de 1/5 del petróleo y el gas mundial junto con grandes volúmenes de mercancías como alimentos, metales... se transportan a través de esta zona.
En el contexto del conflicto de Oriente Medio en su cuarta semana, el número de barcos que pasan por Ormuz ha disminuido drásticamente. Solo unos pocos barcos, principalmente relacionados con Irán, continúan moviéndose, mientras que otros barcos tienen que elegir rutas cerca de la costa iraní para limitar los riesgos.
El cobro de peajes subterráneos y la falta de transparencia están creando nuevas barreras para el transporte marítimo, al tiempo que aumentan las preocupaciones de que esta ruta pueda ser "armada" con fines políticos.
India se ha pronunciado en contra, afirmando que el derecho internacional garantiza la libertad de navegación a través de Ormuz y que ningún país tiene derecho a imponer tarifas por el uso de esta ruta.
El primer ministro indio, Narendra Modi, dijo que había hablado con el presidente Donald Trump sobre el impacto del conflicto en este corredor marítimo estratégico.
Asegurar que el Estrecho de Ormuz esté siempre abierto, seguro y accesible es esencial para todo el mundo", enfatizó Modi.
Aunque actualmente se aplica de forma no oficial, se dice que Irán está considerando convertir esta tarifa en un mecanismo oficial en la etapa posterior al conflicto. Un parlamentario iraní reveló recientemente que el parlamento de este país está impulsando una propuesta para exigir a los países que paguen para utilizar Ormuz como una ruta de transporte "segura".
Esta medida se enfrenta a una fuerte reacción de los países árabes del Golfo. Los principales exportadores de petróleo como Arabia Saudita y los Emiratos Árabes Unidos (EAU) consideran esto un peligroso precedente, que amenaza la soberanía y la seguridad energética.
Actualmente, estos dos países han aumentado el uso de oleoductos alternativos para evitar la dependencia de Ormuz.
El hecho de que Irán "coloque una estación de peaje" justo en la ruta de transporte de energía más importante del mundo no solo genera controversia legal, sino que también corre el riesgo de empujar al mercado energético mundial a una nueva espiral de inestabilidad.