La sensación de hinchazón, tensión o malestar abdominal es un problema digestivo que muchas personas experimentan. La hinchazón ocasional es un fenómeno normal. Sin embargo, si esta situación se repite con frecuencia, la causa puede no ser solo los alimentos grasos como mucha gente piensa.
Según la Dra. Anupama, consultora sénior del Departamento de Gastroenterología Interna del Hospital Aster CMI, la mayoría de los casos de hinchazón recurrente están relacionados con los hábitos de vida diarios más que con una enfermedad grave.
Una de las causas comunes es comer demasiado rápido. Cuando comes rápido en unos minutos, es fácil tragar mucho aire con la comida. Masticar demasiado dificulta que la comida se digienda por completo, lo que aumenta el proceso de fermentación en el intestino y la producción de gases, lo que lleva a la hinchazón. La solución simple es comer despacio, masticar bien y evitar hablar demasiado al comer.
Además, consumir demasiados alimentos ricos en fibra en un corto período de tiempo también puede causar molestias. Los frijoles, el brócoli, el repollo o las lentejas son buenos para la salud, pero contienen carbohidratos fermentados. Si se suplementa repentinamente en grandes cantidades, el sistema de bacterias intestinales no se adaptará a tiempo y generará más gas de lo normal. Los expertos recomiendan aumentar la fibra gradualmente para que el cuerpo se adapte.
La sensibilidad a la leche también es un factor que a menudo se pasa por alto. Algunas personas son totalmente intolerantes a la lactosa pero aún experimentan hinchazón en las horas posteriores a consumir leche, queso o crema. Intentar reducir los productos lácteos durante una semana y controlar las reacciones del cuerpo puede ayudar a identificar la causa.
Además, las bebidas carbonatadas y los edulcorantes artificiales como el sorbitol o el xilitol también contribuyen a aumentar el gas en el intestino. Los refrescos, los refrescos o las bebidas dietéticas pueden tensar el estómago. Reemplazarlos con agua filtrada o té de hierbas es una opción más adecuada.
En las mujeres, las fluctuaciones hormonales durante la premenstruación pueden causar retención de líquidos y ralentizar el movimiento intestinal, lo que hace que la hinchazón sea más evidente. El seguimiento del ciclo ayuda a identificar el patrón en lugar de asignar toda la causa a los alimentos.
Finalmente, el estrés y la ansiedad afectan directamente al sistema digestivo. El cerebro y los intestinos están estrechamente relacionados. Cuando el estrés se prolonga, la digestión se ralentiza, la comida permanece más tiempo en el intestino y crea más aire. Controlar el estrés, dormir lo suficiente y practicar la respiración profunda pueden mejorar significativamente los síntomas.
La hinchazón generalmente no es peligrosa. Sin embargo, si se acompaña de pérdida de peso de causa desconocida, dolor abdominal intenso, vómitos o diarrea con sangre, el paciente debe consultar a un médico. Algunas afecciones como el síndrome del intestino irritable pueden causar síntomas similares y deben ser diagnosticadas y tratadas adecuadamente.
Pequeños cambios como comer lento, beber suficiente agua, caminar ligeramente después de las comidas y hacer un diario de alimentos pueden ayudar a mejorar significativamente la salud digestiva.