Según los expertos en nutrición, una cena ideal para reducir la grasa visceral debe ser ligera en energía, rica en proteínas fáciles de digerir y limitar los carbohidratos rápidamente. El profesor Frank Hu (Universidad de Salud Pública de Harvard, EE. UU.) dijo: "Comer demasiada cena con carbohidratos refinados y grasas saturadas puede aumentar la acumulación de grasa visceral y afectar la calidad del sueño".
Proteína magra, la clave de una cena saludable
Fuentes de proteínas como el pescado al vapor, el pechuga de pollo sin piel, los huevos cocidos o el tofu ayudan a mantener la masa muscular y estabilizar el azúcar en sangre por la noche. Según el Dr. Donald Layman, experto en proteínas y metabolismo de la Universidad de Illinois (EE. UU.), agregar proteínas a la cena ayuda a reducir la sensación de hambre por la noche y limitar comer tarde, un factor que promueve la grasa visceral.
Verduras y fibra soluble
Las verduras cocinadas, las ensaladas bajas en aceite o las sopas de verduras ayudan a aumentar la sensación de saciedad pero no sobrecargan el sistema digestivo. La nutricionista británica Dr. Sarah Brewer opina que la fibra soluble también apoya el microbioma intestinal, un factor estrechamente relacionado con el almacenamiento de grasa visceral y el sueño.
Comer temprano y evitar los alimentos estimulantes
Los expertos recomiendan cenar al menos 3 horas antes de acostarse. Limite el alcohol, los alimentos picantes y calientes, los alimentos fritos porque aumentan el calor corporal y causan reflujo, dificultad para dormir.
Una cena adecuada no necesita ser demasiado elaborada. Simplemente eligiendo alimentos adecuados, comiendo en cantidades moderadas y en el momento adecuado, los comensales pueden reducir la grasa visceral y dormir más profundamente, creando una base para un metabolismo saludable a largo plazo.