Un estudio publicado en la revista científica Oxford University Press muestra que los compuestos de las hojas de perilla, especialmente el ácido rosmarinico, tienen la capacidad de inhibir la enzima lipasa, una enzima involucrada en la descomposición de grasa. Esto significa que el cuerpo puede reducir la absorción de grasa de los alimentos, contribuyendo a limitar la acumulación de grasa visceral.
Además, un estudio publicado en PubMed también registró que el extracto de hojas de perilla ayuda a reducir la acumulación de grasa y a mejorar los trastornos lipídicos en el modelo de comer mucha grasa.
Los expertos internacionales en nutrición creen que la eficacia de las hojas de perilla será más evidente cuando se combinen con alimentos adecuados. Por ejemplo, comer hojas de perilla con pescado graso rico en omega-3 ayuda a aumentar la capacidad antiinflamatoria y regular la grasa en la sangre. Cuando se combinan con jengibre o limón en el agua potable, las hojas de perilla apoyan la digestión y promueven el metabolismo energético. Además, usarlas con verduras verdes y alimentos ricos en fibra ayuda a controlar el azúcar en sangre, limitando así la acumulación de grasa abdominal.
Sin embargo, los expertos también enfatizan que ningún alimento puede quemar grasa de forma independiente. Las hojas de perilla solo son efectivas cuando se combinan con una dieta equilibrada, se reduce la fritura, se aumenta la actividad física y se mantiene un estilo de vida saludable.
El aprovechamiento de ingredientes familiares como las hojas de perilla, cuando se combinan correctamente, puede convertirse en parte de una estrategia de control de grasa visceral sostenible y segura.