Los tipos de carne como cerdo, cordero, pollo o ternera a menudo se escaldan ligeramente antes de cocinar para eliminar la sangre, el olor a pescado y las impurezas.
Además, la espuma que sobresale al escaldar contiene mucho residuo, exceso de sangre y grasa, por lo que debe quitarse para que el plato sea más transparente y reduzca el olor desagradable.
Freír la carne también ayuda a eliminar una parte de las purinas de la carne, lo que es más adecuado para personas con gota o que necesitan limitar los alimentos ricos en purinas.
La forma de escaldar la carne es bastante sencilla: poner la carne en una olla con agua fría, puedes añadir jengibre, pimienta o un poco de vino de cocina para eliminar el olor a pescado. Hervir durante unos 5-10 minutos, luego sacar y lavar antes de seguir cocinando.
Sin embargo, no debes escaldar la carne durante demasiado tiempo porque puede hacer que la carne pierda su dulzura natural y parte de sus nutrientes. Después de escaldar, debes volver a lavarla con agua limpia para eliminar por completo los residuos que aún se adhieran a la superficie.
Para los platos estofados o con caldo, la escaldadura ayuda a que el caldo sea más claro, limitando la turbidez y el olor a carne. Este es también un truco que muchos chefs aplican para que el plato mantenga un sabor más delicioso.