Las sanciones financieras y marítimas de la administración del presidente Donald Trump están empujando a Cuba a un estado de aislamiento energético. Aunque la Corte Suprema de Estados Unidos ha rechazado algunos planes de impuestos punitivos, los bloqueos reales siguen bloqueando el flujo de petróleo crudo hacia esta nación insular.
El ministro de Relaciones Exteriores de Cuba, Bruno Rodríguez Parrilla, advirtió que Estados Unidos está tratando deliberadamente de provocar una crisis a gran escala al impedir los viajes de petroleros, la fuente de energía que opera el 80% del sistema eléctrico nacional.
La grave escasez ha provocado largos cortes de energía alternos, paralizando las operaciones de hospitales y escuelas. Muchos socios proveedores tradicionales, especialmente México, se han visto obligados a suspender temporalmente los contratos de transporte por temor a represalias por parte de Washington.
La Guardia Costera de Estados Unidos también ha aumentado la frecuencia de los controles en el Mar Caribe, lo que hace que los petroleros apenas puedan acceder a los puertos marítimos de Cuba.
Para mantener una vida mínima, la gente en muchas áreas ha tenido que volver a usar leña y carbón para cocinar.
Ante esta situación, los socios estratégicos están impulsando el apoyo a Cuba para la transición a la energía limpia, como el compromiso de ayudar a construir una serie de parques solares y compartir activamente experiencias y técnicas para el desarrollo de la energía eólica. Sin embargo, los expertos creen que estos proyectos aún no pueden rescatar a Cuba de la crisis de combustible inmediata.
Las tensiones geopolíticas en la región se están intensificando a medida que México afirma que no abandonará a sus aliados y continúa enviando envíos de ayuda humanitaria. La perseverancia del pueblo cubano ante las presiones económicas se está convirtiendo en el centro de la opinión pública internacional.
Si no hay una solución oportuna para eliminar la arteria principal del petróleo crudo, Cuba se enfrenta al riesgo de un colapso total de la red eléctrica nacional en solo unas semanas, creando consecuencias humanitarias impredecibles.