El 18 de abril, el portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores de Irán, Esmaeil Baghaei, negó oficialmente las afirmaciones de Estados Unidos sobre un nuevo acuerdo nuclear. Baghaei declaró que las reservas de uranio enriquecido de Irán "no se trasladarán a ninguna parte" y que este tema nunca ha estado en la agenda de negociación.
Esta declaración es completamente contraria a la declaración anterior del presidente estadounidense Donald Trump en CBS News, cuando afirmó que Irán había aceptado discutir todas las condiciones con Estados Unidos para poner fin al conflicto.
Según Trump, la parte iraní ha aceptado transferir todo el "polvo nuclear", el término que usa para referirse a las reservas de uranio altamente enriquecido ubicadas en el subsuelo, que fueron dañadas después de los ataques aéreos con bombarderos B2 estadounidenses en junio de 2025.
En particular, el presidente Donald Trump describió en detalle el plan de recuperación sin necesidad de movilizar tropas para luchar. Dijo que el personal estadounidense y la parte iraní llevarán a cabo excavaciones utilizando grandes máquinas a una "velocidad relajada y cómoda" para llevar estos materiales de vuelta a Estados Unidos.
Trump enfatizó y creyó que se firmará un documento oficial en solo 1-2 días en la reunión prevista en Pakistán. Además del tema nuclear, el líder estadounidense también dijo que Irán ha acordado dejar de apoyar a grupos autorizados como Hezbollah y Hamas.
Sin embargo, la realidad de Teherán muestra una postura dura y significativamente diferente. En lugar de centrarse en el expediente nuclear, Irán prioriza exigir a Estados Unidos que levante por completo el bloqueo naval en el Estrecho de Ormuz.
El presidente del Parlamento iraní advirtió a Teherán que volverá a bloquear esta ruta marítima estratégica si el cerco marítimo de Estados Unidos no se elimina, a pesar de que el estrecho se ha abierto temporalmente a los buques mercantes desde el 17 de abril.