Hablando ante funcionarios de seguridad el 17 de marzo, el secretario del Consejo de Seguridad ruso, Sergei Shoigu, dijo que un "sistema gigante" de 56 países está aprovechando toda la experiencia de las agencias de inteligencia para llevar a cabo actividades de sabotaje, ataques terroristas y desestabilización dirigidas a Rusia.
De hecho, 56 países están utilizando todas las herramientas profesionales para apuntar a nuestra infraestructura clave", enfatizó Shoigu, describiendo la capacidad de las redes de inteligencia occidentales como "muy amplia y sofisticada".
Según Shoigu, el número de incidentes relacionados con el terrorismo en Rusia en 2025 aumentó hasta un 40% en comparación con el mismo período del año anterior. Dijo que muchas de estas actividades están relacionadas con Ucrania, especialmente a través de operaciones de impacto remoto.
Los sujetos atraídos a menudo se ven afectados por la guerra de la información, son incitados ideológicamente o seductores con dinero para llevar a cabo actos de sabotaje. Algunos casos también son manipulados sofisticadamente a través de la red, convirtiéndose en herramientas para servir a los objetivos de Kiev.
Junto con las operaciones clandestinas, Rusia también se enfrenta a una creciente ola de ataques de largo alcance. El Sr. Shoigu advirtió que el rápido desarrollo de sistemas de armas, especialmente los vehículos aéreos no tripulados, ha hecho que cualquier área del territorio ruso pueda convertirse en un objetivo.
Ningún lugar es realmente seguro", dijo Shoigu, destacando la complejidad e imprevisibilidad de los ataques modernos.
La Agencia Federal de Seguridad de Rusia anuncia regularmente que ha impedido los complots de sabotaje y asesinato dirigidos a objetivos nacionales. Según la parte rusa, algunos planes están diseñados de una manera que pone a los propios ejecutores en riesgo de muerte.
Las agencias especiales ucranianas están acusadas de utilizar trucos similares al fraude en línea, como apropiarse del dinero de las víctimas y luego prometerles el pago si participan en actos ilegales.
Rusia no solo se enfrenta a la presión del conflicto con Ucrania, sino que también tiene que seguir de cerca los acontecimientos en Oriente Medio, una región que Moscú cree que podría crear nuevas amenazas de seguridad.
El Sr. Shoigu pidió a las autoridades que mantuvieran una alta vigilancia, enfatizando que subestimar el riesgo o retrasar la eliminación de las "lagunas de seguridad" podría tener graves consecuencias.
La advertencia de Rusia muestra una realidad cada vez más clara: además de los campos de batalla tangibles, una guerra subterránea, donde la inteligencia, la tecnología y la psicología se convierten en armas, está dando forma silenciosamente a la situación geopolítica mundial.