El 17 de febrero, las tensiones en el mar se intensificaron cuando un alto funcionario ruso declaró que el país está dispuesto a utilizar la fuerza militar para hacer frente a las acciones de represión dirigidas a su flota petrolera.
El Sr. Nikolai Patrushev, exdirector del FSB y actual presidente del Consejo Marítimo de Rusia, afirmó que la armada de este país debe estar lista para hacer frente a lo que él llama "piratería occidental".
En una entrevista con la prensa, el Sr. Patrushev amenazó directamente: "Si la situación no puede resolverse pacíficamente, la armada romperá todos los anillos de bloqueo y tomará medidas para eliminarla".
Cabe destacar que este funcionario también insinuó la posibilidad de represalias dirigidas a los buques mercantes europeos. "No olvidemos que hay muchos barcos navegando por el mar bajo las banderas de los países europeos. También podríamos empezar a preocuparnos por lo que están transportando y a dónde van", advirtió.
El Sr. Patrushev argumentó que cualquier intento de imponer un bloqueo marítimo a Rusia es ilegal según el derecho internacional. También rechazó el término "buque oscuro" que la UE suele utilizar, argumentando que este concepto carece totalmente de base legal.
Esta dura declaración se produjo en un contexto en el que los gobiernos occidentales están aumentando la presión sobre la capacidad de exportación de petróleo de Rusia. "Float Nightingale" es un término utilizado para referirse a unos 1.500 petroleros viejos, que operan bajo estructuras de propiedad poco claras para ayudar a Rusia a llevar petróleo a grandes clientes como China e India sin estar sujetos a sanciones.
Actualmente, aunque ya han sancionado a más de 600 barcos, los países europeos todavía tienen dificultades para encontrar un mecanismo legal para detener o confiscar directamente los barcos rusos. En cambio, dependen principalmente de restringir los seguros y fortalecer las inspecciones técnicas.
En la Conferencia de Seguridad de Múnich del fin de semana pasado, el Ministro de Defensa británico, John Healey, discutió con socios europeos medidas más enérgicas, incluida la consideración de los buques sin documentos válidos como "buques sin nacionalidad" para tener una excusa para intervenir en el mar.
Sin embargo, los observadores señalan que las declaraciones de Patrushev parecen centrarse únicamente en amenazar a Europa. Esto demuestra que el Kremlin está tratando de evitar una escalada directa de tensiones con Estados Unidos mientras las conversaciones sensibles sobre Ucrania mediadas por la administración del presidente Donald Trump se llevan a cabo en Ginebra.