El 15 de febrero, la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, admitió en la Conferencia de Seguridad de Múnich que "las fronteras se han roto" e irreparables. La relación de alianza transatlántica, que ya estaba rota, se ha vuelto aún más inestable cuando Washington anunció públicamente su intención de anexar Groenlandia, lo que hace que Europa dude profundamente del compromiso de Estados Unidos de proteger a través de la OTAN.
Los esfuerzos de reconciliación de Washington en la conferencia tampoco dieron resultados. En su discurso, el secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, aunque trató de usar un tono más conciliador, evitó por completo mencionar los compromisos centrales con la OTAN o el conflicto en Ucrania. Este silencio refuerza aún más la determinación del "viejo continente" de reducir la dependencia de Estados Unidos a medida que el conflicto con Rusia se prepara para entrar en su quinto año.
Ante esta situación, el canciller alemán Friedrich Merz, el presidente francés Emmanuel Macron y el primer ministro británico Keir Starmer se han comprometido a construir un "pilar europeo" más sólido. En particular, Merz reveló que ha comenzado a discutir con el Sr. Macron la posibilidad de establecer un sistema de disuasión nuclear común de Europa, un movimiento sin precedentes para prevenir el riesgo de que Estados Unidos retire el escudo protector.

En términos de acción, el gasto en defensa de Europa se ha disparado casi un 80% en comparación con el período anterior al conflicto. Los países miembros de la OTAN también acordaron elevar el gasto de defensa central al 3,5% del PIB.
Se están impulsando una serie de proyectos de armas conjuntas, entre los que destaca el acuerdo de desarrollo de misiles de ataque de largo alcance (ELSA) entre Francia, Alemania, Italia, Polonia y Suecia. Sin embargo, algunos grandes proyectos como los aviones de combate FCAS siguen estancados debido a desacuerdos internos sobre la división de beneficios.
Al final de la conferencia, el presidente ucraniano Volodymyr Zelensky emitió una dura advertencia a los delegados: en este conflicto moderno, la velocidad de desarrollo de las armas está superando con creces la velocidad de toma de decisiones de los políticos.