Se cree que el petrolero Arctic Metagaz fue atacado con un vehículo no tripulado (UAV) a principios de marzo, lo que provocó un gran agujero en el casco. La tripulación fue rescatada por la guardia costera libia, mientras que inicialmente muchos creían que el barco se había hundido.
Sin embargo, el barco en realidad sigue flotando y actualmente está a la deriva sin control, sin tripulación, transportando grandes cantidades de combustible y gas.
Las autoridades italianas advierten que el nivel de riesgo es extremadamente grave. Alfredo Mantovan, miembro del Consejo de Ministros italiano, describió el barco como una "bomba ambiental" que podría explotar en cualquier momento.
Según él, se dice que el barco transportaba una gran cantidad de gas natural licuado (GNL), junto con unas 450 toneladas de combustible y 250 toneladas de diésel.
En condiciones en las que el casco del barco ha sido destruido, solo una pequeña colisión, fluctuaciones térmicas o chispas pueden desencadenar una explosión, lo que lleva a consecuencias impredecibles.
Rusia acusó a Ucrania de estar detrás del ataque, calificándolo de acto terrorista. Sin embargo, la parte ucraniana no ha dado una respuesta oficial.
Anteriormente, Kiev había apuntado repetidamente a barcos de la "flota oscura" rusa que transportaban petróleo, barcos que a menudo apagan sus dispositivos de identificación para evadir las sanciones internacionales.
A finales de 2025, la inteligencia ucraniana dijo que había atacado 3 barcos rusos en solo 2 semanas en el Mar Negro, lo que muestra una tendencia a expandir las tácticas fuera de la zona tradicional.
El Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF) dijo que está poniendo a la región en estado de "máxima alerta" ante el riesgo de derrames de petróleo.
Según los expertos ambientales, si hay fugas o explosiones, la cantidad de combustible en el barco puede causar una grave contaminación, amenazando los ecosistemas marinos y las especies protegidas en la zona con "valor ecológico especial".
El Mediterráneo es originalmente una zona marítima cerrada, con una capacidad de autolimpieza limitada, por lo que cualquier derrame de petróleo puede durar muchos años, causando grandes daños a la industria pesquera y al turismo.
Actualmente no está claro el plan específico para manejar el barco a la deriva. El acceso y el rescate son difíciles debido al riesgo de explosión y las complejas condiciones técnicas.
Las autoridades italianas y las agencias internacionales están siguiendo de cerca la situación, mientras que la presión para actuar rápidamente está aumentando.