El 27 de febrero, el presidente ucraniano Volodymyr Zelensky mantuvo una conversación telefónica directa e invitó al primer ministro eslovaco Robert Fico a Kiev para discutir los problemas que están causando grietas en las relaciones bilaterales.
Esta medida se produce después de una semana de crecientes tensiones relacionadas con el oleoducto Druzhba, una arteria vital que transporta energía desde Rusia a través del territorio de Ucrania que ha estado paralizada durante aproximadamente 1 mes. La interrupción del suministro ha causado graves daños económicos a los países de Europa Central que dependen de esta fuente de petróleo crudo barato.
Eslovaquia y Hungría acusan a Ucrania de retrasar deliberadamente la reparación de la infraestructura con fines políticos para obligar a estos países a abandonar la energía de Rusia.
El primer ministro Robert Fico afirmó en las redes sociales que el sistema de gasoductos todavía está en condiciones de funcionamiento y criticó que Kiev haya pospuesto continuamente la fecha límite para la entrega de petróleo como inaceptable. Enfatizó que, según los acuerdos conjuntos de la UE, Eslovaquia tiene derecho a recibir petróleo pagado basándose en las exenciones de sanciones actuales.

Esta confrontación energética ha llevado las tensiones a su punto álgido cuando Hungría decidió bloquear el paquete de ayuda financiera de 90 mil millones de euros (unos 106,3 mil millones de dólares) de la UE para Ucrania.
En respuesta a esta medida considerada "extorsión", la parte eslovaca también ha tomado medidas de represalia suspendiendo temporalmente el suministro de gasóleo, gas y electricidad a Ucrania. La represalia mutua entre los vecinos está amenazando directamente la seguridad energética de toda la región.
En un esfuerzo por aumentar la presión, el Sr. Fico acordó con el Primer Ministro húngaro Viktor Orbán establecer un equipo de investigación conjunto para evaluar la situación real del gasoducto en el lugar y exigir a Kiev que conceda acceso a la escena.
La invitación del Sr. Zelensky se considera el último esfuerzo diplomático para desbloquear el enorme flujo de ayuda que está bloqueado por los países vecinos. Este es un paso vital para el gobierno de Kiev, ya que se prevé que el presupuesto nacional se agote por completo en abril si no hay ayuda.
La próxima reunión en Kiev será una prueba importante de la capacidad de compromiso entre las partes en la ardua guerra energética. La dureza de los países centroeuropeos está creando una profunda grieta dentro del frente de unificación que apoya a Kiev.
Si no se puede llegar a un terreno común, no solo la estabilidad económica de las partes se verá amenazada, sino que las perspectivas de paz para la región también se enfrentarán a enormes riesgos geopolíticos.