Las tensiones entre Ucrania y los países de la UE se han intensificado después de que Kiev fuera acusado de "bloquear el petróleo" a Hungría y Eslovaquia, una medida contraproducente que pone a la propia Ucrania en riesgo de una grave escasez financiera.
El foco de la crisis es el oleoducto Druzhba, una de las rutas de transporte de petróleo más largas del mundo, que suministra petróleo crudo ruso a muchos países de Europa Central y Oriental.
A finales de enero, Ucrania detuvo inesperadamente el flujo de petróleo a través de su territorio, citando el motivo de un ataque con UAV que dañó la infraestructura. Sin embargo, Hungría y Eslovaquia lo rechazaron, argumentando que esta era una decisión política destinada a presionarlos para que abandonaran el petróleo ruso.
Estos dos países no marítimos dependen en gran medida del suministro a través de Druzhba, por lo que la interrupción repentina provocó una fuerte reacción.
El primer ministro húngaro, Viktor Orban, bloqueó inmediatamente el paquete de préstamos de emergencia de la UE de 90 mil millones de euros para Ucrania, y vetó las nuevas sanciones contra Rusia.
Eslovaquia también ha señalado que hará lo mismo si no se restablece el suministro de petróleo.
El presidente ucraniano Volodymyr Zelensky inicialmente calificó la propuesta de inspección del gasoducto de la UE como "extorsión". Pero ante la creciente presión, Kiev tuvo que aceptar que la UE inspeccionara la línea Druzhba.
Esta decisión se tomó en vísperas de la conferencia de la UE, donde Bruselas espera convencer a Budapest de que levante el veto sobre el paquete de ayuda.
La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, dijo que la UE está dispuesta a financiar la reparación, destacando la importancia del gasoducto en el contexto de la volatilidad del mercado energético mundial.
La confrontación no es solo una historia de energía, sino que amenaza directamente los recursos financieros vitales de Ucrania.
El paquete de préstamo de 90 mil millones de euros sigue bloqueado por Hungría, mientras que las reformas relacionadas con el Fondo Monetario Internacional (FMI) también se retrasan debido a desacuerdos internos.
Según fuentes gubernamentales, el riesgo de que Ucrania se quede sin dinero para mantener el gasto militar y social está aumentando rápidamente.
La disputa de Druzhba se produce en un momento en que el mundo se enfrenta a un nuevo shock energético. El conflicto en Oriente Medio ha interrumpido el suministro de petróleo a través del Estrecho de Ormuz, lo que ha provocado un aumento vertiginoso de los precios mundiales del petróleo.
En este contexto, Hungría se vio obligada a utilizar reservas estratégicas y a imponer precios máximos de combustible para proteger a la población, al tiempo que acusó a Ucrania de agravar la crisis.
La UE está tratando de enfriar la situación con una solución técnica: la inspección y reparación de los oleoductos. Sin embargo, Hungría cree que esto es solo un "drama político" y exige la restauración inmediata de los flujos de petróleo.
El ministro de Asuntos Exteriores húngaro, Peter Szijjarto, declaró que todos los pasos habían sido "coordinados de antemano" por Kiev y Bruselas, y pidió el fin del "juego político".
Por parte de Rusia, el Kremlin acusó a Ucrania de utilizar el "extorsión de energía" contra los países de la UE. El presidente Vladimir Putin afirmó que Moscú sigue siendo un proveedor confiable para los socios amistosos.
Aunque todavía hay controversia sobre lo correcto y lo incorrecto, está claro que la decisión de bloquear el petróleo ha hecho que Ucrania pierda el apoyo de algunos aliados importantes de la UE, al tiempo que ralentiza el flujo de ayuda en un momento crucial.