El pescado puede ser parte de una dieta equilibrada. En particular, el salmón, la caballa, el atún, el arenque y las sardinas pueden proporcionar EPA y DHA, dos ácidos grasos omega-3 de cadena larga. Los niveles de omega-3 varían según la especie, la fuente de alimentación y la dieta.
1. Salmón
El salmón es una de las fuentes alimenticias ricas en EPA y DHA. El salmón se clasifica entre las "mejor opciones" en cuanto a contenido de mercurio para mujeres embarazadas, lactantes y niños.
Sin embargo, sigue siendo un alimento rico en proteínas, por lo que la dieta debe ser adecuada para las necesidades de cada persona y las personas con enfermedad renal.
2. Carpa
La caballa proporciona omega-3, pero los niveles de mercurio varían significativamente entre especies. La FDA clasifica a la caballa del Atlántico como la "mejor opción", mientras que la caballa rey pertenece al grupo con alto contenido de mercurio que debe evitarse para los grupos sensibles.
3. Sardinas
Las sardinas son una fuente de EPA y DHA. La FDA también clasifica las sardinas en el grupo de pescados con menor contenido de mercurio.
Las personas con enfermedad renal deben tener en cuenta que los productos enlatados pueden contener mucho sodio. El pescado enlatado puede tener un contenido de sodio más alto que el pescado fresco; la cantidad de fósforo y potasio en el pescado también varía según el tipo.
4. Pescado arenque
El arenque proporciona EPA y DHA. Cuando lo uses, debes priorizar el pescado fresco o los productos bajos en sal en lugar del arenque salado, ahumado o precocinado si el comensal necesita controlar el sodio.
No hay base suficiente para decir que el arenque pueda proteger los glomérulos o restaurar las células renales.
5. Atún
El atún tiene niveles de omega-3 que varían según el tipo. El atún enlatado ligero pertenece al grupo "buena opción"; el atún blanco y el atún de aleta amarilla pertenecen al grupo "buena opción"; el atún de ojos grandes pertenece al grupo que debe evitarse para mujeres embarazadas, madres lactantes y niños pequeños.
Según los expertos, una dieta científica puede contribuir a proteger la función renal. La suplementación con pescado rico en omega-3 y proteínas de alta calidad se considera beneficiosa gracias a su capacidad para ayudar a reducir la inflamación y mantener la salud general.
| Tipo de pescado | Beneficios potenciales para la salud general y contribuye a apoyar la salud hepática y renal. |
|---|---|
| Proporciona abundante EPA, DHA, apoya el sistema cardiovascular. | |
| La proteína es fácil de digerir y ayuda a regular el metabolismo de calcio y fósforo. | |
| Contribuye a mejorar la circulación y limitar el daño celular. | |
| Suplemento de vitaminas B6, B12, que ayuda a proteger los vasos sanguíneos de forma segura. |
Notas al comer pescado que benefician la salud renal

Priorizar los métodos de preparación saludables: Se debe priorizar cocinar al vapor, hervir o freír con poco aceite para retener los nutrientes, y al mismo tiempo ayudar a que las comidas sean más ligeras para el sistema digestivo y excretor.
Limitar los platos demasiado salados: Comer demasiada sal puede aumentar la presión arterial y crear más presión sobre los riñones. Es necesario limitar el pescado estofado salado, el pescado salado o los alimentos procesados.
Combinado con una dieta equilibrada: Se debe comer pescado con verduras, frutas y cereales para complementar la fibra, contribuyendo a mantener una función renal saludable.
Las personas con enfermedad renal deben consultar a un médico: Las personas con enfermedad renal a menudo deben controlar las proteínas y el potasio. Por lo tanto, es necesario consultar a un médico antes de cambiar el menú para tener la dieta más segura.
Rincón de preguntas y respuestas: Régimen nutricional para apoyar la protección de los riñones
¿Por qué las personas con enfermedad renal necesitan consultar a un médico antes de comer mucho pescado?
Según los expertos, los pacientes renales a menudo tienen dificultades para excretar ciertas sustancias. Consultar a un médico ayudará a los pacientes a controlar con precisión la cantidad de proteínas, potasio y fósforo que ingieren en el cuerpo, construyendo así un menú de pescado adecuado y seguro para cada etapa de la enfermedad.