Un desayuno rico en proteínas ayuda a mantener la energía, controlar el hambre y apoyar la construcción muscular. Hay muchas formas sencillas de aumentar la ingesta de proteínas desde las primeras comidas del día sin perder demasiado tiempo preparándose.
Una opción conveniente es preparar pudín de semillas de chía o avena para remojar durante la noche desde la noche anterior. Para aumentar el contenido de proteínas, debes usar leche de vaca o leche de soja en lugar de agua. A la mañana siguiente, solo necesitas sacar el desayuno y llevarlo contigo, rápido y lo suficientemente lleno.
Los fines de semana, puedes cocinar sobras de platos ricos en proteínas como huevos, pechuga de pollo o frijoles para usar al principio de la semana. Esto ayuda a ahorrar tiempo y aún así asegurar la nutrición.
Además, pequeños cambios también ayudan a aumentar significativamente la cantidad de proteína. Espolvorea más nueces sobre la avena, los cereales o el yogur. Puedes triturar los frijoles cocidos y untarlos en pan integral para complementar la proteína vegetal.
Al elegir alimentos, se debe priorizar la fuente de proteínas magras como el yogur bajo en grasa, el queso, la leche de vaca, la leche de soja, el salmón ahumado, el tofu, los frijoles o los huevos. Limitar los tipos de carne procesada como las salchichas, el tocino porque estos alimentos contienen muchas grasas saturadas.
La proteína vegetal también es una buena opción para el sistema cardiovascular porque tiene un bajo contenido de grasas saturadas. Los frijoles, las nueces y la mantequilla de cacahuete son fuentes de proteína que vale la pena considerar.
Al comprar alimentos para el desayuno, debes leer atentamente la tabla de información nutricional para verificar el contenido de proteínas. Los alimentos considerados buenas fuentes de proteínas generalmente contienen entre 5 y 9 gramos por porción, mientras que 10 gramos o más se consideran fuentes de proteínas altas.