En medio de la continua amenaza a la ruta de transporte de petróleo a través del Estrecho de Ormuz, surge inesperadamente una propuesta controvertida: utilizar bombas nucleares para excavar un nuevo canal, evitando por completo este "cuello de botella" estratégico.
Según The Conversation, la idea fue reiterada por el ex presidente de la Cámara de Representantes de Estados Unidos, Newt Gingrich, en las redes sociales en marzo de 2026. La historia demuestra que esto no es una fantasía.
En la década de 1960, Estados Unidos investigó seriamente el uso de la "explosión nuclear pacífica" para excavar canales intercontinentales, abriendo nuevas rutas de transporte para el comercio y la estrategia global.
Esta idea surgió después de la crisis del Canal de Suez, cuando Egipto nacionalizó el canal vital, lo que provocó que los precios del petróleo y los bienes en Europa se dispararan.
En este contexto, los científicos estadounidenses se preguntan: ¿Puede la energía nuclear crear un canal alternativo que atraviese el "territorio amigable"?
El impulsor más fuerte fue Edward Teller, junto con los físicos del Laboratorio Livermore. Bajo el mandato del presidente Dwight D. Eisenhower, el programa "nuclear para la paz" se amplió, no solo para la energía eléctrica sino también para proyectos de gran escala.
El proyecto llamado Project Plowshare tiene como objetivo utilizar bombas nucleares para excavar canales, abrir puertos e incluso explotar gas.
El punto culminante fue la propuesta de construir un "canal Pan-Atomic" en Centroamérica, en sustitución del Canal de Panamá, que se considera obsoleto.
Un canal a nivel del mar, sin necesidad de un sistema de muelles, permitirá que los barcos grandes pasen más fácilmente. Para llevarlo a cabo, los ingenieros propusieron detonar hasta 294 bombas nucleares a lo largo de la línea, equivalentes a 166 millones de toneladas de TNT.
Esta cifra supera con creces el poder destructivo de la Bomba zarista (bomba zarista de la Unión Soviética), la bomba más poderosa jamás probada.
Se estudiaron dos opciones, una en Panamá y otra en Colombia. Sin embargo, el precio a pagar es enorme: alrededor de 30.000 personas, incluidas muchas comunidades indígenas, tendrán que ser reubicadas.
Además del riesgo de radiación, los científicos advierten de un escenario menos notorio: si se conectan el Océano Atlántico y el Océano Pacífico, los ecosistemas se mezclarán por primera vez en 3 millones de años, causando graves perturbaciones biológicas.
Finalmente, el proyecto se detuvo en la década de 1970. No por el medio ambiente, sino por las barreras políticas y legales, especialmente el Tratado de Prohibición de Pruebas Nucleares parcial, junto con enormes costos.
Hoy en día, la idea de usar bombas nucleares para cavar canales se considera "loca". Pero en el contexto de nuevas tecnologías como la IA o las criptomonedas en auge, esta historia es un recordatorio: Muchas ideas que alguna vez fueron consideradas inevitables, finalmente se convierten en lecciones históricas.
Y cuando las tensiones en el Estrecho de Ormuz y la guerra en Irán aún no se han calmado, los "sueños nucleares" que se pensaban muertos aún pueden regresar inesperadamente, aunque solo sean en papel.